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sábado, 2 de mayo de 2015

Mujeres que regocijaron el corazón de Dios


Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
“Que Jehová recompense tu manera de obrar, y que llegue a haber para ti un salario perfecto procedente de Jehová.” (RUT 2:12.)
1, 2. ¿De qué manera nos beneficiará reflexionar en los  ejemplos bíblicos de mujeres que regocijaron el corazón de Jehová?
EL TEMOR a Dios impulsó a dos mujeres a desobedecer a un faraón. La fe hizo que una prostituta arriesgara su vida para proteger a dos espías israelitas. La sensatez y la humildad de una mujer  en una situación crítica salvaron muchas vidas e impidieron que el ungido de Jehová incurriera en culpa de sangre. La fe en Jehová Dios, aunada a la hospitalidad, motivó a una madre viuda a dar al profeta de Dios la última comida que le quedaba. Estos son solo algunos de los numerosos ejemplos bíblicos de mujeres que regocijaron el corazón de Jehová.
La forma en que Jehová consideró a estas mujeres y las bendiciones que les otorgó demuestran que lo que más le agrada de una persona, sin importar si es hombre o mujer, son sus cualidades espirituales. En el mundo de hoy, obsesionado con lo material, dar prioridad a la espiritualidad no es nada fácil. Pero tampoco es algo imposible, como demuestran millones de mujeres temerosas de Dios que constituyen gran parte del pueblo de Dios en la actualidad. Dichas cristianas imitan la fe, discreción, hospitalidad y demás virtudes que caracterizaron a las mujeres temerosas de Dios mencionadas en la Biblia. Por supuesto, los varones cristianos también deben imitar las cualidades de aquellas mujeres ejemplares de tiempos antiguos. Para ver cómo hacerlo más plenamente, examinemos con detalle los relatos bíblicos de las mujeres a las que se aludió al comienzo (Romanos 15:4; Santiago 4:8).
Desobedecieron al Faraón
3, 4. a) ¿Por qué no obedecieron Sifrá y Puá cuando el Faraón ordenó que se diera muerte a todo varón israelita recién nacido? b) ¿Cómo recompensó Jehová a las dos parteras por su valor y temor piadoso?
En los juicios de Nuremberg que tuvieron lugar en Alemania al término de la segunda guerra mundial, muchos acusados de genocidio trataron de excusar sus crímenes aduciendo que simplemente habían obedecido órdenes. Pues bien, comparemos a estas personas con dos parteras israelitas, Sifrá y Puá, que vivieron en el antiguo Egipto durante el reinado de un faraón tiránico a quien no se identifica. Temiendo que la población hebrea creciera, el Faraón ordenó a las parteras que dieran muerte a todo varón hebreo recién nacido. ¿Qué hicieron ellas ante una orden tan horrible? “No hacían como les había hablado el rey de Egipto, sino que conservaban vivos a los varoncitos.” ¿Por qué no sucumbieron estas mujeres al temor al hombre? Porque “temían al Dios verdadero” (Éxodo 1:15, 17; Génesis 9:6).
Así es, aquellas parteras se refugiaron en Jehová, y él fue un “escudo” para ellas, protegiéndolas de la ira del Faraón (2 Samuel 22:31; Éxodo 1:18-20). Pero Jehová no solo las bendijo de esta forma. También recompensó a Sifrá y Puá concediéndoles tener su propia familia, e incluso las honró haciendo que sus nombres y hechos quedaran recogidos en su Palabra inspirada para generaciones futuras, mientras que el nombre de aquel Faraón se ha perdido en las arenas del tiempo (Éxodo 1:21; 1 Samuel 2:30b;Proverbios 10:7).
5. ¿De qué manera manifiestan muchas cristianas la misma actitud que Sifrá y Puá, y cómo las recompensará Jehová?
¿Hay en la actualidad mujeres como Sifrá y Puá? Desde luego que sí. Año tras año, miles de mujeres predican sin temor el mensaje bíblico de salvación en países donde lo prohíbe “la orden del rey”, arriesgando así su libertad e incluso su misma vida (Hebreos 11:23; Hechos 5:28, 29). Motivadas por el amor a Dios y al prójimo, estas valientes mujeres no permiten que nadie les impida llevar las buenas nuevas del Reino de Dios, por lo que muchas de ellas afrontan oposición y persecución (Marcos 12:30, 31; 13:9-13). Al igual que en el caso de Sifrá y Puá, Jehová está muy al tanto de los hechos de estas intrépidas y excelentes mujeres, y les demostrará su amor conservando sus nombres en “el libro de la vida” si aguantan fielmente hasta el fin (Filipenses 4:3; Mateo 24:13).
Una ex prostituta alegra el corazón de Jehová
6, 7. a) ¿Qué sabía Rahab de Jehová y de su pueblo, y qué efecto tuvo este conocimiento en ella? b) ¿De qué manera se honra a Rahab en la Biblia?
En el año 1473 a.E.C. vivía en la ciudad cananea de Jericó una prostituta llamada Rahab. Por lo visto, era una mujer bien informada. Cuando dos espías israelitas fueron a ocultarse en su casa, ella les relató detalles específicos del éxodo milagroso de Israel de Egipto, aunque había tenido lugar cuarenta años antes. También estaba al tanto de las recientes victorias de Israel sobre los reyes amorreos Sehón y Og. Llama la atención el efecto que tuvo en ella conocer aquellos sucesos. Dijo a los espías: “Yo de veras sé que Jehová ciertamente les dará el país, [...] porque Jehová su Dios es Dios en los cielos arriba y en la tierra abajo” (Josué 2:1, 9-11). Así es, lo que Rahab aprendió de Jehová y de sus hechos por Israel hizo que su corazón respondiera favorablemente y que pusiera fe en él (Romanos 10:10).
La fe de Rahab la impulsó a actuar. Recibió “de manera pacífica” a los espías israelitas y obedeció sus instrucciones para salvarse cuando Israel atacó Jericó (Hebreos 11:31;Josué 2:18-21). No hay duda de que las obras de fe de Rahab alegraron el corazón de Jehová, pues Él inspiró al discípulo cristiano Santiago a poner su nombre junto al de Abrahán, el amigo de Dios, como ejemplo para los cristianos. Santiago escribió: “De la misma manera, también, Rahab la ramera, ¿no fue declarada justa por obras, después que hubo recibido hospitalariamente a los mensajeros y los hubo enviado por otro camino?” (Santiago 2:25).
8. ¿De qué manera bendijo Jehová a Rahab por su fe y obediencia?
Jehová recompensó a Rahab de varias maneras. Por un lado, les salvó milagrosamente la vida tanto a ella como a los que se refugiaron en su casa, a saber, “la casa de su padre y [...] todos los que le pertenecían”. Después permitió que moraran “en medio de Israel”, donde se les trató como naturales del país (Josué 2:13; 6:22-25;Levítico 19:33, 34). Pero eso no es todo. Jehová también concedió a Rahab el honor de ser antepasada de Jesucristo. ¡Qué impresionante demostración de bondad amorosa a una mujer de origen cananeo que había dado culto a ídolos!* (Salmo 130:3, 4.)
9. ¿Por qué es animador para algunas mujeres de hoy día el modo como vio Jehová a Rahab y a ciertas cristianas del siglo primero?
Desde el siglo primero hasta nuestros días ha habido cristianas que, al igual que Rahab, han dejado una vida inmoral a fin de agradar a Dios (1 Corintios 6:9-11). Algunas se han criado en ambientes comparables al de la antigua tierra de Canaán, donde predominaba la inmoralidad y hasta se consideraba normal. Sin embargo, cambiaron de vida impulsadas por una fe basada en el conocimiento exacto de las Escrituras (Romanos 10:17). Por lo tanto, de tales mujeres pudiera decirse también que “Dios no se avergüenza de ell[a]s, de ser invocado como su Dios” (Hebreos 11:16). ¡Qué gran honor!
Bendecida por su sensatez
10, 11. ¿Qué situación entre Nabal y David impulsó a Abigail a actuar?
10 Muchas mujeres fieles de la antigüedad fueron ejemplos excepcionales de sensatez, lo que les confirió un gran valor ante el pueblo de Jehová. Un caso es el de Abigail, la esposa de un acaudalado terrateniente israelita llamado Nabal. La sensatez de esta mujer salvó muchas vidas y evitó que David, el futuro rey de Israel, se hiciera culpable de derramamiento de sangre. Podemos leer acerca de Abigail en el capítulo 25 de 1 Samuel.
11 El relato comienza con David y sus hombres acampados cerca de los rebaños de Nabal, a los que protegen día y noche en un acto de bondad para con su hermano israelita, sin cobrarle nada. Pero las provisiones comienzan a escasear, de modo que David envía a diez jóvenes para que pidan alimento a Nabal, lo que le ofrece a este la oportunidad de demostrar su agradecimiento a David y de honrarlo como el ungido de Jehová. Pero Nabal hace lo contrario. En un arrebato de furia, insulta a David y despide a los jóvenes con las manos vacías. Cuando este suceso llega a oídos de David, reúne a 400 hombres armados y sale a buscar venganza. Abigail se entera de la áspera reacción de su esposo y actúa con rapidez y prudencia para apaciguar a David enviándole un generoso cargamento de provisiones. Luego sale personalmente a su encuentro (versículos 1Sam 25:2-20).
12, 13. a) ¿Cómo demostró Abigail sensatez, así como lealtad a Jehová y a su ungido? b) ¿Qué hizo Abigail al regresar a casa, y qué sucedió posteriormente?
12 Cuando Abigail se encuentra con David, su humilde súplica por misericordia revela el profundo respeto que siente por el ungido de Jehová. Dice: “Jehová sin falta le hará a mi señor una casa duradera, porque las guerras de Jehová son lo que mi señor está peleando”, y expresa su convicción de que Jehová comisionará a David para que sea caudillo de Israel (versículos 1Sam 25:28-30). Al mismo tiempo, Abigail hace acopio de mucho valor al decirle a David que si no controla su sed de venganza, terminará haciéndose culpable de sangre (versículos 1Sam 25:26, 31). La humildad, el profundo respeto y la lucidez de Abigail hacen que David recobre el juicio y responda: “¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que te ha enviado este día a mi encuentro! Y bendita sea tu sensatez, y bendita seas tú que me has restringido este día de entrar en culpa de sangre” (versículos 1Sam 25:32, 33).
13 Al regresar a casa, Abigail decide con valentía notificar a su esposo del regalo que le ha hecho a David. No obstante, lo encuentra “borracho a más no poder”, así que espera a que esté sobrio para contárselo. ¿Cómo reacciona Nabal? Se queda completamente anonadado y le sobreviene lo que pudiera ser una forma de parálisis. Diez días después Dios le da muerte. Cuando David se entera, le propone matrimonio a Abigail, a quien sin duda admira y respeta profundamente, y ella acepta (versículos 1Sam 25:34-42).
¿Podemos ser como Abigail?
14. ¿Qué virtudes de Abigail pudiéramos cultivar a mayor grado?
14 ¿Observamos virtudes en Abigail que, seamos hombres o mujeres, desearíamos cultivar a mayor grado? Tal vez queramos actuar con más prudencia y sensatez ante los problemas, o hablar de manera calmada y razonable cuando se exaltan las emociones de quienes nos rodean. Si así es, expongámoslo a Jehová en oración. Él promete dar sabiduría, discernimiento y capacidad de pensar a todos los que siguen “pidiendo con fe” (Santiago 1:5, 6; Proverbios 2:1-6, 10, 11).
15. ¿En qué circunstancias es particularmente importante que las cristianas manifiesten las cualidades que tenía Abigail?
15 Estas magníficas cualidades son especialmente importantes en el caso de las mujeres cuyos esposos no creyentes prestan poca o ninguna atención a los principios bíblicos. Quizás algunos beban demasiado. Pero puede ser que cambien, como ha sucedido en muchos casos, al ver la apacibilidad, el profundo respeto y la conducta casta de sus esposas (1 Pedro 3:1, 2, 4).
16. Sin importar la situación que haya en su hogar, ¿de qué forma demostrará la cristiana que valora su relación con Jehová por encima de todo?
16 Sin importar los problemas que una cristiana tenga que soportar en su hogar, conviene recordar que Jehová siempre está dispuesto a prestarle ayuda (1 Pedro 3:12). Por esa razón, es imperioso fortalecerse espiritualmente, orar pidiendo sabiduría y un corazón calmado. Es necesario acercarse a Jehová mediante el estudio regular de la Biblia, la oración, la meditación y la compañía de los hermanos en la fe. El amor de Abigail a Dios y el modo de ver a su siervo ungido no se vieron afectados por la óptica carnal de su esposo; ella se guió por los principios justos. Aun en un hogar donde el esposo es un siervo de Dios ejemplar, la cristiana debe esforzarse por fortalecer y conservar su propia espiritualidad. Es cierto que las Escrituras imponen al esposo la obligación de cuidar de su esposa espiritual y físicamente, pero en definitiva es ella quien debe obrar “su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12; 1 Timoteo 5:8).
Recibió “galardón de profeta”
17, 18. a) ¿Qué prueba de fe poco común afrontó la viuda de Sarepta? b) ¿Cómo respondió la viuda a la petición de Elías, y de qué forma la recompensó Jehová?
17 La forma en que Jehová cuidó de una viuda pobre en tiempos del profeta Elías evidencia que él aprecia profundamente a quienes dan de sí mismos y de sus recursos para apoyar la adoración verdadera. A consecuencia de una larga sequía en tiempos de Elías, el hambre comenzó a afectar a muchas personas, entre las que se contaban una viuda y su joven hijo que vivían en Sarepta. Justo cuando solo les quedaba alimento para una comida más, les llegó un visitante: el profeta Elías. Este hizo una petición algo extraña. Aunque era consciente de la situación de la mujer, le pidió “una pequeña torta redonda”, para lo cual ella tendría que usar todo el aceite y la harina que le quedaban. Pero el profeta añadió: “Porque esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘El jarro grande de harina mismo no se agotará, y el jarro pequeño de aceite mismo no fallará hasta el día en que Jehová dé un aguacero sobre la superficie del suelo’” (1 Reyes 17:8-14).
18 ¿Cómo habríamos respondido a aquella extraordinaria petición? La viuda de Sarepta, reconociendo por lo visto que Elías era el profeta de Jehová, “hizo conforme a la palabra de Elías”. ¿De qué manera respondió Jehová a su hospitalaria acción? Proporcionando milagrosamente alimento para ella, su hijo y Elías durante la sequía (1 Reyes 17:15, 16). Así es, Jehová otorgó a aquella mujer un “galardón de profeta”, aunque no era israelita (Mateo 10:41). El Hijo de Dios también honró a esta viuda cuando la puso como ejemplo para la gente sin fe de Nazaret, la ciudad donde él se crió (Lucas 4:24-26).
19. ¿De qué formas reflejan hoy día muchas cristianas el mismo espíritu que la viuda de Sarepta, y cómo se siente Jehová respecto a ellas?
19 Hoy día, infinidad de cristianas manifiestan el mismo espíritu que la viuda de Sarepta. Por ejemplo, todas las semanas, mujeres altruistas, muchas de las cuales son pobres y tienen familias que atender, reciben con hospitalidad a los superintendentes viajantes y a sus esposas. Otras invitan a comer a los ministros de tiempo completo de su localidad, ayudan a los necesitados o dan de sí mismas o de lo que tienen en otros ámbitos a fin de apoyar la obra del Reino (Lucas 21:4). ¿Se fija Jehová en tales sacrificios? Por supuesto que sí. “Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre, por el hecho de que han servido a los santos y continúan sirviendo.” (Hebreos 6:10.)

lunes, 27 de abril de 2015

Maria Hermana de Moises



María: Hermana de Moisés

Cuando Jocabed ya no podía ocultar a su hijo Moisés, "tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería" (Exodo 2:3, 4).

Esta es la humilde introducción que la Biblia nos proporciona a una muchacha que creemos ser María: no se menciona siquiera su nombre. Un capítulo posterior del libro de Exodo (15:20) nos informa que Aarón, el hermano mayor de Moisés, tenía una hermana llamada María, y parece que ella es la única hermana que tenían.

Se ha sugerido que ella tenía unos 14 o 15 años de edad en este momento. Vivió este período impresionable de su vida durante la persecución de su pueblo Israel como esclavos en Egipto. Muchos años antes, el tío abuelo de María, José, había llegado a ser el brazo derecho del Faraón de Egipto. Sin embargo, leemos en Exodo 1:8 que "se levantó en Egipto un nuevo rey," lo cual sugiere que se había levantado una nueva dinastía, otra raza de reyes que no eran pastores y que miraban de reojo a la creciente muchedumbre de extranjeros que vivían en la tierra. El versículo continúa diciendo: "...que no conocía a José." Era obvio que este nuevo rey no podía haber conocido personalmente a José, pero con seguridad había oído hablar de la hábil administración de José durante los siete años de hambre; este rey escogió no reconocer los beneficios que José había conferido a su país. Egipto todavía era una nación rica como resultado de la sabiduría que Dios había dado a José, pero para este Faraón, el peligro estribaba en la creciente población del pueblo judío. Intentó imponer medidas desesperadas para corregir esta situación. Varios intentos anteriores habían fracasado, y ahora Faraón había dicho: "Echad al río a todo hijo que nazca."

Entonces, esta era la experiencia de la adolescente Miriam y su hermano de tres años de edad, Aarón, hijos de Amram y Jocabed, ambos de la tribu de Leví. Para colmo de males, ¡el nuevo hijo que había nacido a esta familia era varón! Ellos lograron esconderlo durante tres meses, y podemos suponer que durante este período mucha responsabilidad descansaba en los hombros de su hermana María, vigilándolo durante el día, además de cuidar a su hermano Aarón, y turnándose con sus padres en la noche para asegurarse de que no lloraba más de la cuenta y que ningún transeúnte lo oía. Tenía que guardar el secreto adondequiera que andaba, cuando llenaba y cargaba los cántaros de agua y hacía las demás tareas de la familia. Si revelaba el secreto, toda su familia perecería junto con su hermano menor. Aquí tenemos un excelente ejemplo de una muchacha que era capaz de refrenar su lengua (Santiago 1:26), y guardar un secreto que se le había confiado. Frecuentemente se opina que le cuesta más al sexo femenino observar la exhortación del apóstol Santiago sobre el dominio del "miembro pequeño." Sin embargo, como hermanas en Cristo debemos apreciar el gran valor de las que son capaces de emular a María, sobre todo en la familia de la fe.

Un plan para salvar a Moisés

Pero el llorar del niño se volvía cada día más ruidoso; algo tenía que hacerse pues no podía permanecer más tiempo en la casa. ¿Era el río Nilo el lugar inevitable para el niño? Esteban menciona esto, como se registra en Hechos 7, diciendo que el niño fue "expuesto a la muerte," usando la misma expresión que se refería a los otros niños hebreos que fueron ahogados. El plan que fue elaborado sugiere que Jocabed y María deseaban retardar la muerte del niño en espera de que Dios hiciera un milagro. Fue entregado al río Nilo colocándolo primero en una pequeña arca de juncos o papiros calafateada con asfalto y brea, la cual fue puesta entre los carrizales en el lugar cercano dondo se sabía que la princesa aparecería con sus doncellas. Ya sea por obediencia a la petición de su madre o por su propia voluntad, María tomó su posición a distancia para ver lo que ocurriría al niño. El papiro crecía hasta una altura de alrededor de tres metros, y era comúnmente usado por los egipcios para botes, debido a que lo consideraban como protección contra los cocodrilos.

¿Podemos penetrar en la mente de estas dos mujeres cuando juntas trabajaban para salvar al que amaban? No se menciona a Amram en este incidente, y es un estímulo para las hermanas saber que las mujeres son frecuentemente usadas por Dios en momentos críticos y peligrosos en el servicio y, algunas veces, en la salvación de otros. Podemos pensar en Rahab, Débora, la viuda de Sarepta, María y Marta, y Lidia. Jocabed debe de haber confiado en María, para dejarla a cargo del niño, y la joven, aunque temerosa, estaba preparada para esperar con paciencia y observar. Esta puede ser una lección para algunas de nuestras activas adolescentes, quienes a veces quieren hacer cosas espectaculares. Unicamente de manera vaga podemos imaginar como su corazón debe de haber ansiado hacer algo cuando oía el llanto del hambriento niño; sin embargo, se mantuvo silenciosa en su puesto. Estamos seguros de que ella oraba tal como su madre le había enseñado, confiando que Dios haría algo. Aquí tenemos una profunda lección. Cuando tengamos problemas que ningún corazón humano pueda resolver, oremos y esperemos pacientemente a fin de que logremos una solución similarmente maravillosa. La pequeña arca resultó ser un arca de salvación. La que pudo haber llevado su preciosa carga a una muerte segura, se convirtió en un pequeño santuario. Recordemos la exhortación de Ezequiel de que "aunque les he arrojado lejos...les seré por un pequeño santuario" (11:16). Podemos tener estos "santuarios" con Dios en la cocina, o en la oficina, o dondequiera que nuestros corazones puedan estar en dificultad, y necesitemos la ayuda y fortaleza que sólo Dios puede darnos.

Temor y esperanza

La princesa egipcia llegó a la orilla del río; vio la pequeña arca e hizo traerla para su inspección. Imagine el temor de María mientras observaba. Difícilmente esperaría que esta hija del rey asesino tendría compasión de un niño hebreo. El período de espera de María no había sido malgastado. Se había preparado para entrar en acción tan pronto como la oportunidad llegara, tanto de palabra como de hecho. "¿Iré a llamarte una nodriza de la hebreas, para que te críe este niño?" La hija de Faraón dijo: "Vé." Esta palabra era todo lo que María necesitaba. Con alegría corrió a traer a su madre. Esta vez le tocaba a María tener confianza en su madre. La muchacha sabía que su madre no le fallaría, y juntas regresaron rápidamente a una situación mucho más feliz que la de unas horas antes. A Jocabed se le pagó un salario por criar a su propio hijo, y se piensa que ella lo conservó consigo hasta la edad de doce años, antes de ser llevado al palacio. A esa edad se suponía que un muchacho hebreo debía tener un buen conocimiento de su fe. La princesa llamó al niño Moisés, diciendo: "Porque de las aguas lo saqué."

En esta breve historia de final feliz relatada en Exodo, tenemos un cuadro maravilloso de dos mujeres trabajando juntas en amor. Una mujer adulta y otra más joven, cada una confiando en la otra; seguramente una lección para nuestra "familia real" en el sentido de que grupos de todas las edades pueden trabajar juntos en armonía. Siempre hay tareas para los jóvenes, y otros trabajos para los "no tan jóvenes": ninguno de los dos grupos puede prescindir del otro. María fue usada indudablemente por Dios para preservar la vida de su hermano, Moisés, quien más tarde llegó a ser el "redentor" de su pueblo. Aún está en el futuro el tiempo en que esperamos se nos permita ayudar en la gran redención del mundo; mientras tanto, podemos observar las palabras de Jesús: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis."

No volvemos a leer de María sino hasta que Israel ha cruzado el Mar Rojo; las Escrituras guardan un silencio de alrededor de ochenta años sobre ella. Durante este período su tristeza se ha convertido en gozo al ver a su hermano Moisés sacando al pueblo de la esclavitud de Egipto. Ella debe de haberse sentido orgullosa y justificablemente feliz habiéndose visto anteriormente envuelta en la protección de su hermano para este propósito. La ansiedad llegó cuando todos se enfrentaron al Mar Rojo, con sus enemigos no muy lejos a sus espaldas. ¿Habrá recordado ella el tiempo cuando años antes estuvo en otra extensión de agua, es decir, el río Nilo? ¿Salvaría Dios a su gran pueblo ahora así como había salvado entonces al pequeño hermano de María?

Moisés dijo al pueblo: "No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros." Sí, María había estado quieta frente al río Nilo, pero ahora ella era mucho mayor, y esta extensión de agua era mucho más grande. A Moisés le fue dicho que extendiese su mano sobre el mar..."y las aguas quedaron divididas." ¡Otro momento de orgullo para ella!

Canto de victoria

¡Dios ha realizado una gran obra! Israel cruzó el mar Rojo como en tierra seca, y sus enemigos fueron destruidos cuando las aguas se volvieron sobre ellos. Moisés dirigió a Israel en un canto de victoria, y María, aunque tenía unos 95 años de edad, tomó un pandero en su mano y dirigió a las mujeres de Israel en el canto y la danza, diciendo:

"Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete." (Exodo 15:21)

La humilde María, quien había estado dispuesta a esperar junto al Río Nilo, y luego a la orilla del Mar Rojo, una vez más se levanta en acción. Parecía tener recursos que la habilitaban para esperar pacientemente, estar alerta y lista.

En este incidente se habla de ella como "profetisa." El significado de profeta y, presumiblemente, profetisa, es "uno que habla en nombre de Dios." Podemos pensar en otras profetisas, como Débora, Hulda y la anciana Ana de los tiempos del Nuevo Testamento. A pesar de su posición exaltada no se sintió demasiado orgullosa ni digna para cantar y danzar delante del Señor. Pienso que algunas veces dudamos en mostrar nuestra emoción cuando bien pudiera ser para la edificación espiritual de otros. El rey David es un ejemplo brillante de esto cuando danzó delante del Señor por el puro gozo de que el arca había sido traída de regreso a Jerusalén; él mostró a todo Israel como deberían regocijarse. Pero hubo una nota sombría: a su regreso una mujer menospreció sus entusiastas acciones. Este hombre santo debe de haberse sentido desanimado: sus recuerdos de un día maravilloso se habían nublado. ¡Hermanas, pongamos atención!

Más anciana, pero menos sabia

María debe de haber sido grandemente respetada por Israel debido a su cercana relación con Moisés, su líder, y Aarón, quien más tarde llegaría a ser el sumo sacerdote de ellos. Tan elevada posición estaba muy por encima de la que tuviera la humilde adolescente que estuvo en el Nilo. Nos preguntamos si este gran ascenso en su posición tuvo alguna relación con el penoso cuadro al que ahora nos tenemos que volver, tal como está registrado en Números 12. Ella era, para ese entonces, una mujer mucho más anciana. Había sido testigo de la maravilla visión en el monte Sinaí, e Israel estaba ahora acampado en algún lugar lejos de allí. "María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado." (Algunos comentaristas piensan que ésta puede haber sido Séfora.) "Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?" Aarón había actuado como profeta para Moisés (Exodo 4:16), y María era profetisa. Así que ellos estaban en lo cierto; Dios había hablado a través de ellos. Pero Dios quedó muy disgustado con su actitud. El pidió que los tres se separaran de la congregación; luego una columna de nube, la cual era la manifestación de Dios, se situó a la puerta del tabernáculo. Dios les dijo que El hablaría a los profetas en visiones y sueños, pero con Moisés hablaría "cara a cara."

Cuando la nube se retiró, María se había vuelto leprosa, tan blanca como la nieve. Podemos deducir de las palabras de Aarón (Números 12:12) que era un estado avanzado de lepra con su carne parcialmente consumida; una figura miserable, repugnante e impura. El nombre de María fue mencionado primero, de modo que parecería que ella incitó a Aarón en este reto a la autoridad de Moisés. Dios consideró que esta crítica de María era una falta seria, y es una advertencia para nosotras para que apoyemos a los hermanos en su trabajo para el Señor, en vez de criticarlos. Estamos agradecidas de que Dios nos ha permitido conocer las debilidades de algunas de estas mujeres notables de la antigüedad a fin de que no perdamos el ánimo cuando dejamos de alcanzar las normas a las cuales hemos sido llamadas. Aarón mostró amor fraternal rogando a Moisés por María; ella fue curada tras haber sido expulsada del campamento por siete días, e Israel no se movió en su jornada sin ella. Esto demostró en qué alta estima seguía siendo considerada.

Celo y amor

Esta crítica de parte de María estaba relacionada con el matrimonio de Moisés con la mujer cusita o etíope. Josefo describe en forma detallada la conquista de una ciudad etíope y a una princesa etíope con la que Moisés se casó durante su período como "príncipe" en Egipto. Parece probable que ella y no Séfora fuera el origen del descontento de María y Aarón. María bien pudo haberse vuelto demasiado posesiva con su hermano y resentirse porque fuera atendido por un mujer extranjera. Cuán sutil es, a veces, el pensamiento de una mujer, y con qué frecuencia manifiesta celo donde el amor abunda; Maria puede haberse resentido por alguna posibilidad de desafío a su elevada posición. Toda la Escritura existe para nuestra amonestación; hemos sido elevados en nuestra posición y sacados de las tinieblas de Egipto para ser "profetas" y "profetisas" de la gloria venidera; hemos sido transformados de hijos de Adán en hijos de Dios. Recordemos que esta elevada posición no se debe a nuestra propia justicia. De hecho, "por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos" por lepra o cualquier otra causa. Deberíamos estar siempre conscientes de nuestro origen humilde. Si no fuera por la gracia de Dios aún estaríamos en el "río de la muerte" (tanto el Nilo como el Mar Rojo representan la muerte para muchos), y no tendríamos la esperanza de poder tomar "del agua de la vida gratuitamente" (Apocalipsis 22:17).

La única otra mención que tenemos de María es sobre su muerte. Esta ocurrió después de 38 de los 40 años en que Israel anduvo errante en el desierto. La Escritura solamente establece (Números 20) que María murió y fue enterrada en Cades. El historiador Josefo nos informa que "Moisés lloró por María por espacio de 30 días, honrándola con un costoso funeral público en el que tomó parte todo el pueblo." Según el mismo escritor su sepulcro estaba en la cumbre de una colina llamada Sin, que pudo estar en las cercanías de Cades, aunque una tradición posterior lo sitúa no lejos de Petra. Moisés debe de haber sentido esta gran brecha en el pequeño círculo familiar. María era una mujer bastante anciana, de cerca de 130 años o más de edad. Ella había acompañado a Moisés en todo el camino desde Egipto y, aparte de una ocasión registrada, parece que desempeñó fielmente sus deberes de hermana.

Fue justamente después de la muerte de ella que Moisés desobedeció a Dios golpeando la roca para obtener agua, cuando él y Aarón dijeron: "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?" Ella fue, por consiguiente, librada de la agonía mental que este incidente le podría haber causado, y también de escuchar el castigo de Dios sobre ellos, que ninguno vería la tierra prometida.

Ni María ni sus dos hermanos realmente vieron la "tierra prometida"; pero ellos caminaron incansablemente hacia ella, proporcionando liderazgo espiritual muy práctico a los que fueron con ellos. El aprecio de Dios por María como uno de los líderes de Israel fue expresado por el profeta Miqueas (6:4), diciendo a Israel:

"Yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de tí a Moisés, a Aarón y a María."

sábado, 25 de abril de 2015

Mujeres usadas por Dios



Mujeres usadas por Dios

Ya que es del conocimiento de todos que las mujeres constituyen más de la mitad de la iglesia del Señor Jesucristo, es importante que entendamos el rol que Dios tiene para ellas dentro del cuerpo. En la mayoría de las iglesias y de los ministerios, las mujeres son vistas como trabajadoras de valor, pues ellas con frecuencia hacen la mayoría de las cosas en el ministerio.

Pero no todos están de acuerdo con los roles para las mujeres. Las mujeres con frecuencia están restringidas para trabajar en ciertas áreas del ministerio que tienen que ver con el liderazgo y la prédica dentro de la iglesia. Algunas iglesias aceptan el pastorado de las mujeres; otras iglesias no. Algunas iglesias permiten que las mujeres enseñen, en tanto que otras no. En ciertas congregaciones no se les permite a las mujeres que hablen durante los servicios de las iglesias. Muchos de estos desacuerdos se deben a falsas interpretaciones de varias palabras que Pablo dijo acerca de los roles de las mujeres, las cuales se encuentran en 1 Corintios 14:34-35 y Timoteo 2:11-3:7. Estas escrituras serán el enfoque de nuestro estudio, particularmente al final de este capítulo.

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Para comenzar, vamos a considerar las escrituras desde sus primeras páginas que hablan acerca de las mujeres. Las mujeres, al igual que los hombres, son creadas a la imagen de Dios:“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).Por supuesto que sabemos que Dios creó a Adán antes que a Eva, y esto es, de acuerdo con Pablo, un hecho verdaderamente significativo (ver Timoteo 2:3). Consideraremos después el significado de este orden de la creación que Pablo explica; sin embargo, esto no prueba que los hombres son superiores a las mujeres. Sabemos que Dios creó a los animales antes que a los seres humanos (ver Génesis 1:24-28) y nadie diría que los animales son superiores a la gente.[1]La mujer fue creada para ser la ayuda de su esposo (ver Génesis 2:18). De nuevo, esto no prueba su inferioridad, sino que sólo revela su rol en el matrimonio.

El Espíritu Santo se nos ha dado como ayuda, pero Él no es inferior a nosotros. Al contrario, ¡Él es superior a nosotros! Y bien se puede decir que la creación de la mujer por parte de Dios, como ayuda del esposo, ¡prueba que los hombres necesitaban ayuda! Fue Dios el que dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo (ver Génesis 2:18). Esta verdad se ha comprobado en incontables oportunidades a lo largo de la historia al ver el fracaso de los hombres cuando carecen de la ayuda de sus esposas. Finalmente, podemos notar desde las páginas iniciales de Génesis, que la primera mujer fue formada de la carne del primer hombre. Ella fue tomada de él, señalando el hecho de que a él le falta algo sin ella y que originalmente los dos eran uno. Más aún, lo que Dios separó llegaría a ser uno de nuevo por medio de la unión sexual, un medio que no sólo serviría para el propósito de la procreación, sino también para la expresión del amor y el disfrute del placer mutuo, razón por la cual los dos dependen uno del otro.Todas las cosas acerca de estas lecciones de la creación, están en contra de la idea de que un sexo sea superior al otro, o de que uno tenga más dominio sobre otro. Y sólo porque Dios ha diseñado diferentes roles para la mujer en el matrimonio o en el ministerio, esto no tiene nada que ver con su grado de igualdad con los hombres en Cristo, en quien “no hay hombre ni mujer” (Gálatas 3:28).

Las Mujeres en el Ministerio en el Antiguo Testamento

Tomando en cuenta las verdades anteriores, consideremos ahora algunas de las mujeres que Dios usó para lograr su divino propósito en el Antiguo Testamento. Es innegable, que Dios primeramente llamó a los hombres al ministerio durante el tiempo del Antiguo Testamento, igual que lo hizo durante el Nuevo Testamento. Las historias de los hombres como Moisés, Aarón, Josué, José, Samuel y David llenan las páginas del Antiguo Testamento.Sin embargo, muchas mujeres, se levantaron en este tiempo probando que Dios puede escoger, llamar y usar a quien Él desee, y las mujeres que han sido equipadas por Dios, son capaces de hacer la tarea a la cual Él las ha llamado. Antes de hablar específicamente de alguna de estas mujeres, debemos notar que cada gran hombre del Antiguo Testamento nació de una mujer y fue criado por ella. No habría existido un Moisés sin una mujer llamada Jocabed (ver Éxodo 6:20). No hubiera existido ninguno de los grandes hombres de la Biblia si no hubiera sido por las madres de estos hombres. A las mujeres se les ha dado la gran responsabilidad y ministerio digno de alabanza de criar a los hijos en el Señor (ver 2 Timoteo 1:5).

Jocabed no sólo fue la madre de dos hombres llamados por Dios, que eran Moisés y Aarón, sino también de una mujer llamada por Dios, la hermana de ellos, que era profeta y líder de adoración, la cual se llamaba María (ver Éxodo 15:20). En Miqueas 6:4, Dios le da la categoría de líder de Israel junto con Moisés y Aarón: “Te hice subir de la tierra de Egipto, te redimí de la casa de servidumbre y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María” (énfasis agregado). Por supuesto, que el rol de liderazgo de Maria en Israel no era tan dominante como el de Moisés. Ahora, como profeta, Maria habló en el nombre de Dios, y pienso que es seguro el pensar que el mensaje de Dios a través de ella no sólo era dirigido a las mujeres, sino también a los hombres de Israel.

Una Mujer es Juez Sobre Israel Otra muje

r a la cual Dios levantó como líder en Israel fue Débora, quien vivió durante los tiempos de los jueces de Israel. Ella también era profeta, y fue una Juez de Israel con la misma igualdad de Gedeón, Jefté y Sansón mientras vivieron. Se nos informa que “los hijos de Israel acudían a ella en busca de justicia” (Jueces 4:5). Así que ella administraba justicia tanto para los hombres como para las mujeres. No puede haber error en lo siguiente: Una mujer le decía a los hombres lo que tenían que hacer, y Dios la ungió para eso.Como la mayoría de las mujeres a las que Dios llama al liderazgo, Débora aparentemente enfrentó por lo menos a un hombre que tenía la dificultad de recibir la palabra de Dios a través de una mujer. Su nombre era Barac, y debido a que él estaba inseguro acerca de las instrucciones proféticas de Débora para ir a la guerra en contra de un capitán cananeo llamado Sísara, ella le informó que el honor de matar a Sísara sería para una mujer. Ella tenía razón. Una mujer llamada Jael es recordada en la Escritura como la dama que clavó una estaca a Sísara mientras éste descansaba (ver Jueces 4). La historia termina con Barac cantando a dúo con Débora. Muchos de los versos están llenos de alabanzas para Débora y Jael (ver Jueces 5), y fue así, tal vez, como Barac llegó a ser un creyente del ministerio de las mujeres.

Una Tercera Profetisa

Una tercera mujer conocida en el Antiguo Testamento como una profetisa muy respetada es Hulda. Dios la usó para dar sabiduría profética confiable e instrucciones a un hombre, el problemático rey de Judá, Josías (ver 2 Reyes 22). De nuevo podemos ver un ejemplo de Dios usando a una mujer para instruir a un hombre. Es muy probable que Hulda fuera usada por Dios en su ministerio con cierta regularidad, de otra forma Josías no hubiera tenido fe para creer lo que ella le decía.Pero, ¿Por qué Dios llamó a María, a Débora y a Hulda como profetas? ¿Por qué no llamó a hombres?Ciertamente Dios pudo haber llamado a hombres para que hicieran exactamente lo que ellas hicieron. Pero no lo hizo. Y nadie sabe por qué. Lo que sí debemos aprender de esto es que debemos ser cuidadosos de no encasillar a Dios cuando se trata de a quién Él ha llamado a un ministerio. Aunque Dios normalmente escogió a hombres para las tareas del liderazgo en el Antiguo Testamento, algunas veces Él escogió mujeres. Finalmente, se debe notar que los tres insignes ejemplos anteriores acerca de ministerios femeninos en el Antiguo Testamento eran profetas. Hay algunos ministerios en el Antiguo Testamento a los que las mujeres nunca fueron llamadas. Por ejemplo, no hubo mujeres que hubieran sido llamadas a ser sacerdotes. Así, Dios podría reservar algunos ministerios exclusivamente para hombres.

Las Mujeres en el Ministerio en el Nuevo Testamento

Como dato interesante, encontramos también una mujer que fue llamada por Dios como profetisa en el Nuevo Testamento. Cuando Jesús tenía tan solo unos días de nacido, Ana lo reconoció y comenzó a proclamar que Él era el Mesías:“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada. Había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Lucas 2:36-38, énfasis agregado).Note que Ana habló de Jesús a todos aquellos “que esperaban la redención de Jerusalén”, y por supuesto que esto incluía a los hombres. Por eso se puede decir que Ana enseñaba a los hombres acerca de Jesús.

Existen otras mujeres en el Nuevo Testamento a quienes Dios usa con el don de profecía. María, la madre de Jesús, está ciertamente dentro de ese grupo (ver Lucas 1:46-55). Cada vez que las palabras proféticas de María se leen en la iglesia, se puede decir que una mujer le está enseñando a la iglesia. (E indudablemente Dios honró a la mujer al enviar a su hijo a este mundo por medio de una mujer, algo que Él pudo haber hecho de cualquier otra forma).La lista continúa. Dios dijo a través de la boca del profeta Joel que cuando Dios diera de su Espíritu, los hijos e hijas de Israel profetizarían (Joel 2:28). Pedro confirmó que la profecía de Joel fue ciertamente aplicable en la dispensación del Nuevo Pacto (ver Hechos 2:17).Se nos dice en Hechos 21:8-9 que Felipe el evangelista tenía cuatro hijas que profetizaban.Pablo escribió acerca de las mujeres que profetizaban en las reuniones de las iglesias (ver 1 Corintios 11:5). También está claro por el contexto que los hombres estaban presentes.Con todos los ejemplos de la Escritura acerca de las mujeres usadas por Dios como profetisas y en la profecía, ¡ciertamente no tenemos ninguna razón para pensar que Dios no usa a mujeres en tal ministerio! Más aún, no existe nada que nos lleve a pensar que las mujeres no pueden profetizar a los hombres en el nombre de Dios.

Conclusión

Si tan sólo nos preguntáramos, “¿Qué podría estar básicamente erróneo con que las mujeres trabajen en el ministerio, sirviendo a otros con sus corazones llenos de compasión y usando los dones que Dios les ha dado? ¿Qué principio moral o ético se puede violar?” Entonces entendemos que la única violación posible de un principio sería si el ministerio de una mujer de alguna forma violara el orden de Dios en cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres, esposos y esposas. En los dos “pasajes problemáticos” que hemos considerado, Pablo apela al orden divino del matrimonio como la base de su preocupación.

Nos damos cuenta, entonces, que las mujeres están restringidas del ministerio únicamente en un grado muy pequeño. En muchas otras formas, Dios quiere usar a las mujeres para su gloria, y Él ha hecho esto por miles de años. La Escritura nos habla de muchas contribuciones positivas que las mujeres han hecho para el Reino de Dios, algunas de las cuales ya hemos mencionado. No nos olvidemos que varios de los amigos más cercanos de Jesús eran mujeres (ver Juan 11:5), y que las mujeres sostenían su ministerio financieramente (ver Lucas 8:1-3), algo que no se dice de ningún hombre. La mujer que estaba cerca del pozo en Samaria le habló de Cristo a los hombres de su pueblo, y muchos creyeron en Él (ver Juan 4:28-30, 39). Una mujer discípula llamada Tabita “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía” (ver Hechos 9:36).

Fue una mujer la que ungió a Jesús para la sepultura y Él la alabó cuando algunos hombres se quejaron de ella (ver Marcos 14:3-9). Finalmente, La Biblia nos dice que fueron mujeres las que lloraron por Jesús mientras Él cargaba la cruz por las calles de Jerusalén, y esto nunca se dice de ningún hombre. Estos ejemplos y muchos parecidos a estos, deben motivar a las mujeres a levantarse y cumplir con los ministerios que Dios les ha ordenado. ¡Las necesitamos a todas!

jueves, 23 de abril de 2015

Un Estudio para ti Mujer de Dios



la Mujer en el Servicio a Dios.

I. SABER SU VALOR.

a. Creada a imagen de Dios. (Génesis 1:27). CON características que le permiten entrar en relación PERSONAL con Dios y ejercer COMO representantes suyos, el gobierno del mundo. b. Comprada con PRECIO de sangre. (Efesios 1:7; Apocalipsis 5:9c). c. Creada PARA grandes cosas, como consecuencia de la salvación en Cristo.

II. CLARIFICAR EL CONCEPTO ACERCA DE LA MUJER.

1. El concepto del mundo. Rechazada y marginada. Criticada en la historia de muchos pueblos. Según un proverbio budista: Nació mujer porque cometió miles de pecados en el mundo anterior. Criticada en la historia de muchos pueblos. 2. El concepto de los líderes de iglesias. 3. El concepto de Dios. Génesis 1:27; 5:1,2; Romanos 5:8; 1Cor. 6:19,20. 4. El concepto de sí misma. ¿Quién soy? ¿Para que estoy aquí? ¿Hacia dónde voy?

III. ANALIZAR MUJERES BÍBLICAS.

a. Débora, gobernante, profetiza. (Jueces 4:1-14). b. Ester, reina. c. Dorcas, Hechos 9:36. d. Mujeres que ayudaban a Jesús. Lucas 8: 1-3. e. Lidia. Hechos 16:14,15.

IV. RECONOCER SUS DONES Y HABILIDADES. Romanos 12:3-5. 1Cor. 12:2-27. Las mujeres podemos servir en diferentes maneras, según el don que Dios nos dio. Romanos 12:6-8.

V. SERVIR.

* CON alegría. Deuteronomio 10:12; Salmo 100:2. * Con sencillez de corazón. Ef. 6:5.7. Hechos. 2:46. * Con temor y temblor. Salmos 2:11. * Con excelencia. 2 Samuel 24:24. * COMO PARA Dios. Colosenses 3:1.

Servir a Dios es la mejor carrera. Invertir la vida para honrarlo a El, trae grandes dividendos. Aceptemos el valor que tenemos por nuestra Posición en Cristo, proclamemos quiénes somos en El y realizemos la tarea según los dones que él nos ha dado.

Dios te bendiga,

lunes, 20 de abril de 2015

Papel de las mujer del A.T



El Papel De Las Mujeres En El Antiguo Testamento

En el Israel antiguo las mujeres eran consideradas COMO miembros de la "familia de la fe". Como tal, podían entrar dentro de la mayoría de las áreas de la adoración.

La Ley ORDENABA a todos los hombres a presentarse o comparecer ante el Señor tres veces al año. Aparentemente las mujeres iban con ellos en algunas OCASIONES (Dt 29:10, 11; Neh 8:2; Joel 2:16), pero no eran requeridas a ir. Quizás las mujeres no eran obligadas a ir debido a sus importantes deberes como esposas y madres. Por ejemplo, Ana fue a Silo con su esposo y le pidió a Dios que le diera un hijo (1 S 1:3-18). Más tarde, cuando el niño nació, le dijo a su esposo: "Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, PARA que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre" (v 22).

Como cabeza de la familia, el esposo o padre presentaba los sacrificios y ofrendas en beneficio de toda la familia (Lv 1:2). Pero la esposa podía ser presentada también.

Las mujeres concurrían a la Fiesta de los Tabernáculos (Dt 16:14), a La Fiesta Anual del Señor Jehová (Jue 21:19-21) y al Festival de la NUEVA Luna (2 R 4:23).

Un sacrificio que SOLAMENTE las mujeres daban al Señor, era ofrecido después del nacimiento de un niño: "Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote" (Lv 12:6).

Varias mujeres del Antiguo Testamento fueron famosas por su fe. Incluida en esa lista de Hebreos 11 hay dos de esas mujeres: Sara y Rahab (Gn 21; Jos 2, 6:22-25).

Ana fue un ejemplo santo de una madre israelita. Ella oró a Dios; creyó que Él escuchó sus oraciones; y cumplió con su promesa a Jehová Dios. Su historia se encuentra en 1 Samuel 1.

A. MARÍA María fue la hermana mayor de Moisés; fue una mujer extraordinaria.

1. Salvó La Vida De Moisés Faraón había ORDENADO que todos los niños varones que nacieran en Israel fueran asesinados. La vida del niño Moisés fue puesta en gran peligro; por lo tanto, su madre "…tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río" (Ex 2:3).

Ese fue un momento peligroso PARA Moisés, pero su animada hermana mayor MARÍA, a pesar de que era una niña para ese TIEMPO, permanecía por los alrededores. "…para ver lo que le acontecía" (Ex 2:4).

Cuando María vio a la hija de Faraón rescatando a Moisés, se presentó inmediatamente a ella con un PLAN de acción. "Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño?" (Ex 2:7).

María hizo arreglos para que la mamá de Moisés le ALIMENTARA. De esa manera, la acción valiente y rápida de María, salvó a Moisés. Le debemos a María muchísimo. ¿Qué sería el mundo hoy, si no tuviéramos el ministerio de Moisés?

2. Líder De Adoración Y Profetisa Después que el ejército de faraón pereció ahogado en las aguas del Mar Rojo y los israelitas estuvieron seguros en el desierto, una gran celebración de adoración tomó lugar.  

"Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.

Y María les respondía: Cantad a JEHOVÁ, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete" (Ex 15:20, 21).

El ministerio de alabanza con música, es mejor si es dirigido por aquellos que tienen una unción profética sobre ellos. Esto fue una realidad en María. Ella tenía un precioso don profético y musical que la hizo una ideal líder de alabanzas a Dios y profetisa.

Así COMO David unos 500 años más tarde, ella cantó el canto del Espíritu. Su canto fue uno profético. Su ministerio de adoración fue el resultado de la unción profética que estaba sobre ella.

Otras mujeres del Antiguo Testamento también fueron usadas en el ministerio de música y adoración. En el tiempo del Rey David, "…Dios dio a Hemán… tres hijas. Y todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios… según la disposición del rey…" (1 Cr 25:5, 6).

David estableció un ORDEN divino de alabanza y adoración para el pueblo de Dios que se extendió aun hasta los tiempos de la Iglesia del Nuevo Testamento (lea Hechos 15:16). Por consiguiente, sigue siendo correcto el que las mujeres participen en las alabanzas, adoración y en el ministerio de música así como María y las hijas de Hemán.

3. Líder Con Moisés Y Aarón "Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María" (Mi 6:4).

María es mencionada en conjunción con Moisés y Aarón como una de la trinidad que entregó y dirigió a los israelitas fuera de la esclavitud egipcia.

Esto ilustra el papel de liderato autoritativo y de gran influencia que ella ejercía.

¿Cómo nos atrevemos a negarle a las mujeres un rol similar, con el cual, el Espíritu Santo ha ungido en nuestros días y época?

4. Actuaron Presuntuosamente

"Acuérdate de lo que hizo JEHOVÁ tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto" (Dt 24:9).

María, Aarón y el Rey Saúl, representan las trampas peligrosas en las cuales los líderes PUEDENcaer. Los líderes PUEDEN tratar de ejercer autoridad más allá de su oficio y unción. Ambos, mujeres y hombres, deben estar conscientes de que el ejercicio de la autoridad y liderato pueden conducir a la arrogancia y orgullo, que son pecados destructores.

En lo que aparenta ser un motivo de racismo, María retó erróneamente la autoridad de Moisés. "María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer Etíope que había tomado…" (Nm 12:1).

Dios llamó a María a juicio inmediatamente. "Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve…" (Nm 12:10).

"Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes AHORA. Respondió JEHOVÁ a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días?… Así María fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se reunió María con ellos" (Nm 12:13-15). Cada líder, hombre o mujer, necesita respetar los límites de su ministerio. Ellos no deben entrometerse presuntuosamente en las áreas que no tienen jurisdicción o responsabilidad. María cometió sus errores así como cualquier otro líder. Como Moisés y David, ella fue disciplinada seriamente, pero encontró perdón ante Dios y la restauración a la confraternidad ENTRE el pueblo de Dios.

DÉBORA

"Gobernaba en aquel TIEMPO a Israel una mujer, Débora, profetisa mujer de Lapidot;

Y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre RAMÁ y Betel, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio" (Jue 4:4,5).

1. Profetisa Y Juez Débora, una mujer casada, ocupaba dos posiciones u oficios: Uno COMO Profetisa (mujer profeta), y otro como líder o juez. Este último papel es congruente con Juan 5:22 discutido anteriormente.

Bajo el liderato de Débora, los hijos de Israel fueron librados de unos veinte años más de opresión y ocupación de PARTE de un ejército extranjero.

Por medio de la percepción profética, Débora llamó al General israelita Barac PARA que saliera con un ejército de 10,000 hombres contra una fuerza superior de 900 carros de acero al mando de los canaanitas. Barac dirigió la batalla contra el ejército canaanita que estaba bajo el mando del General Sísara y los derrotó.

Mientras el General Sísara huía, buscó refugio en la tienda de una familia nómada cuya matriarca era Jael. Desconociendo Sísara que eran israelíes, Jael le ofreció hospitalidad. Cuando el General estaba durmiendo profundamente, ella tomó una estaca de la tienda y con un golpe fuerte del mazo se la clavó por las sienes. Él murió instantáneamente.

De esa manera, dos mujeres fueron las heroínas sobresalientes en esta liberación dramática de Israel de los opresores.

2. El Propósito Antiguo Es Cumplido Poco después, Débora cantó este canto profético: "Entonces… el pueblo de JEHOVÁ marchó por él en contra de los poderosos" (Jue 5:13).

Ella cumplió el propósito antiguo de Dios para el hombre y la mujer: tener dominio (Gn 1:28). Alguien dijo: Cuando el Señor tiene una tarea humana que realizar, Él siempre escoge una mujer para llevarla a cabo".

¿Por qué, entonces, cuando el precedente bíblico existe para que las mujeres cumplan un papel importante en el PLAN de Dios, los hombres en posiciones de liderato en la Iglesia atribuyen para sí normas que impiden que las mujeres ministren?

HULDA

"Entonces fueron el sacerdote Hilcías… a la profetisa Hulda, mujer de Salum… guarda de las vestiduras… y hablaron con ella" (2 R 22:14).

1. Profetisa De Reformación

Durante el reino del Rey Josías, el libro de la ley fue descubierto en el Templo. Cuando los sacerdotes comenzaron a leerlo, entendieron que la nación se había apartado muy lejos de los caminos de Dios. Supieron que la nación estaba en peligro de ser destruida bajo el juicio divino.

A fin de DESCUBRIR lo que deberían hacer, fueron a esta sobresaliente profetisa, quien les expuso los detalles específicos del juicio por venir que ya había sido determinado según el consejo divino.

Debido al arrepentimiento de Josías, Hulda les dijo que los juicios PENDIENTES no vendrían durante su reino, pero vendrían más tarde.

Hulda inspiró al Rey Josías, al sumo Sacerdote y a los demás líderes de Israel, para que implementaran reformas morales y espirituales jamás REGISTRADAS. Una ola virtuosa de arrepentimiento y avivamiento vino como resultado.

Lea 2 Reyes 22 y 2 Crónicas 34, para los detalles sobre los resultados maravillosos del ministerio de Hulda como profetisa. Ningún ministerio profético REGISTRADO, produjo tal despertamiento y transformación en la nación de Israel en tan corto tiempo.

LA ESPOSA DE ISAÍAS

Otra profetisa mencionada en el Antiguo Testamento. "Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo" (Is 8:3). Ésta fue la esposa de Isaías.

No tenemos un comentario bíblico sobre su ministerio, pero uno se pregunta si acaso no contribuyó con percepciones proféticas significativas para los extensos escritos de Isaías.

No se dice si hubo algún otro profeta del Antiguo Testamento que se haya casado con una profetisa.

¿Podría esto explicar el porqué Isaías predijo con tanta precisión los sufrimientos de Cristo? La Biblia dice: "Mejores son dos que uno; porque tienen mejor PAGA de su trabajo" (Ec 4:9).

No es difícil creer que el MATRIMONIO de Isaías con una profetisa le otorgara la ventaja singular sobre otros profetas que no tuvieran tal dicha. No es de asombrarse por qué los escritos de Isaías son a menudo llamados "El Quinto Evangelio".


LA MUJER VIRTUOSA DE PROVERBIOS 31

Lea Proverbios 31. Este la describe como:

1. Diligente, Persona Diestra En Las Artes Manuales Los versículos 13, 19, 22, la describen como una persona diligente y diestra en las artes manuales (entrenada y educada).

2. Mujer Dueña De Terrenos Y De Negocios Los versículos 16 y 23, la describen como una mujer dueña de terrenos de cultivo y exitosa en los negocios.

3. Bienhechora De Los Pobres Y Necesitados El versículo 20, la describe como una filántropa (alguien que da dinero a los pobres) y bienhechora de los pobres y necesitados. Así que, controla una suma considerable de dinero necesaria para estas ACTIVIDADES.

4. Es Sabia Y Su Opinión Es Respetada En el versículo 26, su sabiduría y opinión es inquirida y respetada.

CONCLUSIÓN Así que, el modelo bíblico de la mujer está en conflicto CON el papel que se le otorga en la mayor PARTE de los países del mundo. La Biblia nos enseña la necesidad de elevar el papel de las mujeres.

UNA antigua historia judía demuestra cuán importante era la mujer en Israel. La historia dice que un hombre pío, una vez se casó con una mujer pía. No tuvieron hijos, y eventualmente estuvieron de acuerdo en DIVORCIARSE.

El esposo se casó con una mujer impía y ella le transformó en un hombre semejante a ella.

La mujer pía se casó con un hombre impío y le transformó en uno muy justo.

La enseñanza de esta historia es que la influencia de la mujer determina la vida espiritual de la familia y de la nación. Hasta cierto GRADO, ella era la clave de una familia próspera o la causa de su fracaso. Podía ejercer una influencia tremenda sobre sus hijos, su esposo y su nación.

Por consiguiente, las mujeres necesitan la libertad, respeto y reconocimiento a fin de que PUEDAN expresar todos sus talentos, unciones y dones divinos.

jueves, 16 de abril de 2015

Mujeres fuertes de la Biblia


Historias de la Biblia de mujeres fuertes
 Las historias de las mujeres de la Biblia enseñan a sus seguidores a vivir una vida centrada en Dios. La Biblia nos da numerosos ejemplos de mujeres fuertes que han inspirado a la gente a través de los siglos. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento contienen ejemplos de mujeres íntegras y de buen carácter. Estas mujeres muestran aspectos de fuerza, bondad, virtud, bondad y piedad, que sirven como un buen modelo tanto para las mujeres como para los hombres por igual. Otras personas están leyendo Las características de las mujeres de la Biblia Los tres tipos de mujeres representadas en la Biblia
María de Nazaret
María de Nazaret mostró una enorme cantidad de fe y confianza en Dios. Muchos cristianos la consideran como la mujer más grande de la Biblia y los católicos romanos creen que ella es la mujer más grande que jamás ha existido. María quedó embarazada y un ángel se acercó a ella para decirle que el bebé dentro de ella era del Espíritu Santo. María aceptó y se limitó a decir: "Yo soy la esclava del Señor. Haced que todo lo que tengáis que decir de mí se haga realidad". María se convirtió en la Virgen Madre de Jesucristo, a quien los cristianos consideran como el Hijo de Dios.

 Ruth
es uno de los ejemplos más fuertes del Antiguo Testamento de la fe que alguien puede mostrar. El libro de Ruth nos presenta al personaje del mismo nombre que vive con su suegra, Naomi. Los esposos de las dos mujeres han muerto. Esto crea adversidades y dificultades increíbles, ya que no era fácil para las viudas vivir en esos días. Para alimentarse y alimentar a Naomi, Ruth viaja a Belén para cosechar el campo de un extraño. Ruth muestra su fe al dejar su casa para salvarse a sí misma y sus amigas. Confiaba en que Dios la proveería a ella sin importar lo mal que parecían las circunstancias.
 María Magdalena
 María Magdalena es un buen ejemplo de humildad. Esta figura del Nuevo Testamento muestra que Dios puede cambiar a cualquiera. Siete demonios estaban dentro de María Magdalena antes de que Jesucristo la sanara. Luego ella fue la encargada de preparar a Jesús para su entierro porque sabía que las autoridades romanas podrían crucificarlo. La historia de María Magdalena es un ejemplo del verdadero cambio y el arrepentimiento.

 Esther Aunque el Libro de Esther tuvo dificultades para ser colocado en el canon de las Escrituras, es una historia increíblemente inspiradora acerca de una mujer que salvó a la raza judía. Esther utilizó su inteligencia para convertirse en la reina de Persia y frustrar un plan persa que habría llevado al exterminio a los pueblos semitas. La historia de Esther es un buen ejemplo de una mujer que usa sus dones para mejorar el reino de Dios.

Maria ( Breve )


María
No podemos concluir esta serie sin mencionar, tal vez, a la más valiente de todas las mujeres de la Biblia, quien decidió voluntariamente enfrentar cualquier adversidad y crítica; y llevar en su vientre a aquel que vendría a cambiar tu vida y la mía. Amada por muchos, y aun en estos días: menospreciada e insultada por otros. María, aquella joven virgen que trajo físicamente a Jesús a este mundo, nos dejó un gran ejemplo de humildad, sabiduría y entrega al servicio de Dios. Lee detenidamente la Biblia, y en ella encontrarás destellos de la prudencia ejercida por esta valiente y santa mujer. Te doy un ejemplo, y sin salirme del tema: Hoy en día, tú puedes detectar a un falso profeta de la siguiente manera: ellos te dicen que ven visiones, que tuvieron un encuentro con Dios, y lo primero que hacen es exigirte que los mantengas y les des tus “diezmos”, y luego quieren vender libros y CDs contando su experiencia, y buscando hacerse famosos y que la gente les aplauda. Claro pueden hacer lo que les pegue la gana, ¡muy su vida!, y es muy tonta tu decisión de seguirlos. Pero María, habiendo tenido un encuentro con un ángel que, sí venía de Dios, y habiendo recibido la majestuosa revelación de que ELLA sería una participante directa en la obra redentora de este mundo, María no salió corriendo a contárselo al mundo, ni a llamarse a sí misma profeta, o a auto exaltarse o a escribir libros al respecto. No, ella se mantuvo callada y humilde, y si te fijas bien, en las escrituras, cada vez que sucedía algo que marcaba su vida y le demostraba la divinidad de su hijo, ella “guardaba estas cosas en su corazón”. (Lucas 2:19) ¡Qué gran ejemplo para nosotros! Es muy difícil hablar de María sin causar el asombro y gusto de muchos, o el ataque e ignorancia de otros. Sea cual sea tu actitud hacia ella (y hacia otras mujeres valientes de la Biblia), no puedes negar, que fue la madre terrenal de Jesús, fue la que alimentó de su pecho al Señor que nosotros adoramos, ella fue la que le cambió los pañales, la que lo cargó y lo consoló cuando de bebé el lloraba (ahora solo falta que alguien diga que Jesús no lloraba de bebé). Ella fue quien le dio su desayuno, su comida y su cena cada día. Y aunque la Biblia no habla de estas cosas, es muy obvio que sucedieron. María, como joven valiente enfrentó a una sociedad misógina, con el riesgo de ser apedreada si se descubría que José no era el padre de ese bebé. Como madre ella enfrentó los retos de criar a un niño y, posteriormente a un adolescente, y luego a un hombre que transformaría la historia del universo entero; y aun más, ella enfrentó el cruel dolor de ver a su hijo torturado y asesinado por hombres malos… Y si lees bien las Escrituras, te darás cuenta, que aun después de la resurrección y ascensión de Jesús, ella se mantuvo fiel esperando la promesa del Espíritu Santo, y era admirada y tomada en cuenta por los apóstoles y discípulos, de tal manera, que mereció ser mencionada en Hechos 1:14, donde se hace distinción entre las personas que estaban perseverando en oración y, se menciona claramente entre ellos a María, la madre de Jesús. María fue una mujer valiente y su ejemplo sigue aun vigente. Pidamos a Dios que todas las madres jóvenes de hoy en día tengan la sabiduría, humildad y prudencia de María.