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jueves, 21 de mayo de 2015

Abigail significado

Significado y origen de Abigaíl

Del nombre hebreo אֲבִיגָיִל ( Avigayil ) lo que significa "mi padre es alegría". En el Antiguo Testamento, este es el nombre de la esposa de Nabal. Después de la muerte de Nabal se convirtió en la tercera esposa del Rey David.
Como un nombre inglés, Abigaíl primero que se convirtió en común después de  la reforma Protestante  y era popular entre los puritanos. Algún tiempo después del lanzamiento de la obra "La dama esquivo" (1616), que aparece un personaje llamado a Abigaíl, el nombre se convirtió en un término del argot para un servidor, y creció menos comunes. Fue revivido en el siglo XX.

jueves, 16 de abril de 2015

Sara la importancia de una mujer


Sara Mujer de Dios
Génesis 11 – 23; Romanos 4:9,19; 1 Pedro 3:6

Hebreos 11:11 “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.”

La historia de Sara, la princesa de la fe, comienza en Ur de los Caldeos, Babilonia, donde la vemos junto a su esposo Abram. Josué 24:2 describe a Abram, y a su familia antes de que el Señor lo llamara: “Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.” Ambos provenían de una familia de adoradores de ídolos, y probablemente también ellos lo eran. Sin embargo, la vida de Sara, como la de Abraham, estaría marcada por la fe.

Ella... 1. Génesis 11:27-32 nos presenta la genealogía de Taré, y es allí donde Sara (Sarai) aparece por primera vez. ¿Cuáles son las tres cosas que se dicen sobre ella en este pasaje? 1. 2. 3.

Ur de los Caldeos – Centro pagano en el sur de Mesopotamia, rico, populoso y sofisticado. Su era de mayor prosperidad material e intelectual fue en tiempos de Abraham. Allí se edificó un gran zigurat.

Sarai / Sara – En este momento, su nombre todavía es Sarai, el Señor se lo cambiaría más adelante (Génesis 17:15). En este caso, el cambio de nombre es sutil, pero significativo. Sarai significa “mi princesa”, en un ámbito más familiar y Sara significa “princesa”, pasando a un plano más general “princesa de muchos”.

2. Lee Génesis 12:1-5 ¿Cuál es la orden de Dios a Abram? ¿Cuál es la promesa? ¿Cómo respondió Abram? ¿Cuál crees que pudo haber sido el papel de Sara en todo esto? (1 Pedro 3:1-6)

SUJECION – Acto de rendir voluntariamente los derechos de una persona a otra en autoridad, de subordinarse o ponerse bajo la autoridad de otro. 3. Lee 12:10. ¿Cómo respondió Abram ante la prueba? ¿Qué crees que debería haber hecho?

4. Lee Génesis 12:10-20. Egipto representa un descenso no sólo geográfico, sino también espiritual. ¿Cuál es el pecado de Abram en Egipto? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Cuál fue el papel de Sara en todo esto? ¿Qué clase de testimonio dieron? Abram no hizo mal al preocuparse por alimentar a su familia en medio del hambre, pero sí obró mal al pensar que Dios no iba a proveer para sus necesidades en el lugar al que lo había llamado. Dios había llamado a Abram a Canaán, no a Egipto.

"La fe no es como la grama, que crece cada noche en un suelo húmedo; es como un roble, que crece durante años bajo el azote del viento y la lluvia.” (Barnhouse)

5. ¿Qué le dice Dios a Abraham en Génesis 13:16 y 15:5? ¿Por qué crees que Dios repite su promesa varias veces?

6. Sara se cansó de esperar la promesa de Dios o quizás pensó que no sería a través de ella. ¿Qué hizo? Génesis 16:1-4

La costumbre de esos días hacía que ese hijo de Agar y Abram fuera considerado como de Sara y Abram. Viendo que no se cumplía la promesa de Dios, o pensando que la promesa era para Abram y no para ella, Sara decidió “ayudar a Dios” permitiendo que su esposo inseminara a la esclava.

7. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esta acción para... ...Sara? ...Agar? ...Abram?

8. Dios volvió a ratificar su promesa de descendencia a Abraham y selló el pacto con él por medio de dos símbolos: ~ Génesis 17:5, 15 – ~ Génesis 17:9-14 –

Pero esta vez no sólo le recordó la promesa a Abraham (Gen 17:1-8), sino que también le dijo que ese hijo vendría a través de Sara (Génesis 17:15- 21). Dios dejó claro que el cumplimiento de la promesa sería a través de Sara, que daría a luz un niño a pesar de su edad avanzada (aproximadamente 90 años en ese tiempo) ~ ¿Qué le dijo Dios a Abraham? ~ ¿Cuál fue la reacción de Abraham? Abram / Abraham – Dios le cambia el nombre para animarlo y recordarle la promesa de descendencia. Ya no sería más “padre de mucho” sino “padre de naciones”.

9. Lee Génesis 18:6-8 ¿Qué le dijo a Abraham a Sara cuando llegaron los tres hombres? ¿Qué disposiciones hizo para brindar hospitalidad a sus huéspedes?

HOSPITALIDAD – Era una parte vital de la cultura del mundo antiguo y sus normas se seguían como un código de conducta. El que ofrecía hospitalidad estaba obligado a proveer al viajero de comida, agua y refugio. Abraham se apresuró a recibir a los viajeros tal y como era la costumbre. Les dio agua para lavar sus pies llenos de arena, los llevó a un lugar para descansar y dio instrucciones para que les prepararan comida. Cuando se fueron, Abraham incluso los acompañó para indicarles el camino (Génesis 18:16). El viajero debía aceptar la hospitalidad; rechazarla era un insulto que sólo un enemigo cometería. Del mismo modo, un viajero interpretaría como un acto hostil que no se le ofreciera hospitalidad.

10. En Génesis 18:9-15 vemos una conversación entre los tres hombres y Abraham y otra entre Dios y Sara. Anota lo que dijo cada uno ¿Qué aplicaciones puedes sacar de esas conversaciones? ~ ~

11. En Génesis 20:1-18 vemos un nuevo descenso espiritual de Abraham y Sara y la repetición del mismo pecado ¿A qué crees que se debe que vuelvan a hacer lo mismo después de las consecuencias nefastas de su descenso a Egipto?

12. Lee Génesis 21:1-7. 25 años después, Dios cumplió su promesa e Isaac nació. En el v. 6 vemos a Sara riendo de nuevo ¿Hay alguna diferencia entre esa risa y la de Génesis 18:12?

La promesa de un hijo no se cumplió porque Abraham y Sara fueran perfectos en obediencia o en fe, sino porque Dios es fiel a Su Palabra. Algunas promesas de Dios son condicionales, dependen de que hagamos algo. Pero otras son incondicionales y se cumplen no por lo que hagamos, sino por quién es Dios. Isaías 51:1 “Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué”

13. ¿Hay algo que llame tu atención en la muerte y sepelio de Sara? Génesis 23:1-3; 19:20

Sara es la única mujer en la Biblia cuya edad y muerte están registradas. Eso debe darnos una idea de la importancia que Dios le da a esta mujer, que es puesta como ejemplo para nosotras (1 Pedro 3:3-6)

Sara mujer apasionada



SARA, MUJER APASIONADA

¿Por qué hablar de las mujeres de la Biblia?, se preguntará tal vez algún lector. Bien la respuesta es tan subjetiva como se quiera, pero resulta innegable que "La Biblia" es un libro de alcance universal, que puede tener mil y una interpretaciones, y que, a menudo, parece hecha y protagonizada sólo por hombres, cuando detrás de esos hombres, o al lado, o tal vez un paso por delante, caminó siempre una mujer. Bueno es que descubramos, al menos superficialmente, quiénes eran estas mujeres y por qué merecen ser recordadas. Seguro que nos llevaremos más de una sorpresa porque siguen siendo figuras actuales, de carne y hueso.

Empezamos por Sara, la mujer de Abraham, la madre del pueblo escogido, la dulce hermosa mujer que dejó todo, su pueblo, su casa, su vida, por seguir a su marido y un sueño que parecía más bien una quimera: el sueño de fundar un nuevo pueblo y de ser el origen del mismo.

Sara es una mujer bíblica de carácter fuerte. Se ríe continuamente, a veces resulta poco respetuosa, incluso irreverente; es celosa y también muy severa cuando los celos la pueden. Es tremendamente pasional y por eso sorprende, en un principio, que fuera ella la elegida para semejante misión, ser la madre del pueblo escogido. Su protagonismo es innegable y su actuación, como veremos, es siempre humana, nada que ver con el endiosamiento o la divinidad.

La Biblia no habla de las bodas entre Abraham y Sara ni de los años que vivieron juntos sin tener descendencia; pero si lo intuye José Jiménez Lozano en un libro delicioso, lleno de magia, de ternura, de poesía, "Sara de Ur". Imagina el escritor que fueron como sigue: "Sara y Abraham se habían casado en un plenilunio, y, luego, la luna había seguido alzándose y ocultándose, creciendo y menguando, mostrando su rostro entero o embozándoselo, riendo o como un hacha dorada que fuese a caer sobre Ur o, luego, en el desierto, y cuando por fin habían llegado al "País de la Púrpura". Y hubo mil noches profundas, y mil noches de ascuas encendidas en lo alto, y mil noches más pálidas como atardeceres interminables e inciertos, y mil días dorados y otros tantos grises o apesadumbrados. Y los días se encadenaron con los días, y las noches con las noches, y los días y las noches de las semanas se enlazaron con los días y las noches de los meses y los años, y hubo inviernos y veranos, hielo y tempestad, flor de rocío y flores de primavera, y hasta la hierba asomó en la arena y en pedregal, pero el vientre de Sara seguía estando liso".

La primera vez que se nombra a Sara es en el "Génesis" (11, 30) y precisamente es para mencionar un detalle que, seguro, la había de avergonzar en una época en que de las mujeres se esperaba, sobre todo, que fueran madres: "Era Sarai estéril y no tenía hijos".

En la literatura, se recrea el momento en que Sarai confiesa a Abraham esta esterilidad y resulta entrañable el momento: "-Soy una mujer estéril, Abram. Hace años que la sangre no brota entre mis muslos. Tu simiente se pierde en mi vientre como si la depositaras en el polvo.

-Lo sé -respondió Abram con dulzura-. Todos lo sabemos y desde hace mucho tiempo.

-Te engañé -insistió Sarai-. Era seca ya e incapaz de parir cuando viniste a buscarme al templo de Ur, pero no me atreví a confesártelo. La felicidad de que me llevaras contigo era demasiado grande, nada más importaba" ("Sara", de Marek Halter).

Sara, ya hemos dicho, deja atrás su mundo, Mesopotamia, su ciudad, Ur, donde vivía con desahogo y ciertas comodidades para seguir a su marido, que quiere obedecer la llamada recibida de Yahvé: "Dijo Yahvé a Abram: "Salte de tu tierra, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicaré. Yo te haré un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu nombre que será una bendición" ( Génesis, 12, 1-2).

Este hecho no resultaría sorprendente si no nos fijásemos en la edad de los protagonistas: Abraham tiene 75 años y Sara 65; pero de todas maneras se ponen en marcha, con Lot, otros familiares y su ganado. Llegan a Canaán en donde pretenden establecerse, al menos inicialmente. Pensemos en Sara y en su fe, a su edad y estéril no estaría nada segura de las palabras de Yavé y, sin embargo, siguió adelante. Eso sí, en la imaginación de Marek Halter Sara hace algo que no debiera y es invocar a otros dioses, porque desconfía de Yahvé y desea ser madre:

"Oh, Nintu, señora de los menstruos, Nintu, tú que decides sobre la vida en el vientre de las mujeres, Nintu, amada patrona del traer al Mundo, recibe la súplica de tu hija Sarai, Oh., Nintu, patrona del traer al Mundo, tú que recibiste el sagrado adobe del parto de manos de Enki el Poderoso, tú que tienes la tijera del cordón de nacimiento, Nintu, escúchame, escucha el dolor de tu hija, No la dejes en el vacío".

En Canaán, siguiendo con la historia, hay una gran hambruna y deben emigrar a Egipto. Abraham tiene miedo y decide hacerse pasar por hermano de Sara, porque Sara, a su edad, seguía siendo de una belleza perturbadora, con una belleza ya legendaria según nos cuenta Halter: "Se decía de mí que era la más hermosa de las mujeres, de una belleza que atemorizaba y atraía a la vez, una belleza que sedujo a Abraham la primera vez que me miró, una belleza que no se marchitaba, turbadora y maldita como una flor que nunca iba a engendrar fruto".

En Egipto, el mismo Faraón pone sus ojos en Sara y la quiere para sí, a lo que Yavé responde con grandes plagas y el Faraón acaba por darse cuenta y devolver a Sara a su marido, mientras le reprocha lo mal que se ha portado:

"Cuando estaba próximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: "Mira que sé que eres mujer hermosa, y cuando te vean los egipcios dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y a ti te dejarán la vida, di, pues, te lo ruego que eres mi hermana, para que así me traten bien por ti y por amor de ti yo salve mi vida". Cuando, pues, hubo entrado Abram en Egipto, vieron los egipcios que su mujer era muy hermosa; y viéndola los jefes del faraón, se la alabaron mucho, y la mujer fue llamada al palacio del faraón. A Abram le trataron muy bien por amor de ella, y tuvo ovejas, ganados, asnas y camellos. Pero Yahvé afligió con grandes plagas al faraón y a su casa por Sarai, la mujer de Abram; y llamando el faraón a Abram, le dijo: "¿Por qué me has hecho esto? Por qué no me diste a saber que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, dando lugar a que la tomase yo por mujer? Ahora, pues, ahí tienes a tu mujer, tómala y vete". Y dio el faraón órdenes acerca de él a sus hombres, y le despidieron a él y a su mujer con todo cuanto era suyo" (Génesis, 12, 11-2).

La vuelta a casa de Sara es silenciada en la Biblia, pero Halter imagina que no fue muy bien recibida porque todos sospechan qué ha podido pasar y Lot, borracho, así lo proclama: "¡No le preguntéis a mi tía Sarai por qué regresa como una reina! Sed cobardes. Haced como Abram, él no pregunta nada. Su Dios Altísimo tampoco pregunta. ¡Ja, ja, ja! ¡Sólo el sobrino Lot pregunta! A él le importan un pimiento los asnos y las mulas del faraón. ¡Pero Lot quiere saber! Él hace la pregunta: ¿por qué Sarai regresa como una reina?".

Continúa la narración y, pese a la esterilidad de Sara, Yahvé sigue prometiéndole a Abram una gran descendencia (Génesis, 13, 14-15). Tanto es así que Sara cree que ha llegado el momento de adoptar medidas y decide ofrecerle su esclava, Agar, a su marido para que procree con él: "Mira, Yahvé me ha hecho estéril; entra, pues a mi esclava, a ver si por ella puedo tener hijos" (Génesis, 16, 2). No debemos juzgar tal decisión de forma severa, desde nuestra mentalidad, porque, según las leyes mesopotámicas, una mujer estéril podía ceder su esclava al marido y si tenía descendencia reconocer al hijo como suyo. No obstante, Agar se envanece porque queda encinta y ofende a Sara, la mira con desprecio. Entonces, Sara actúa con mucha severidad y da un ultimátum a su marido: "Mi afrenta sobre ti cae; yo puse mi esclava en tu seno, y ella, viendo que ha concebido, me desprecia. Juzgue Yahvé entre ti y mí" (Génesis, 16, 5).

Sara echa de casa a su esclava, pero Yahvé la hace volver. El hijo de Agar será Ismael, que no es el escogido, pero sí será el antepasado de los árabes del desierto, el fundador de otro gran pueblo.

Podemos entender la extrema severidad de Sara, expulsando a su esclava embarazada, por celos y es que resultaría insostenible, por mucho que las leyes lo permitieran, para una mujer asistir a esas maquinaciones. Halter así nos lo cuenta: "Salió de la tienda para respirar mejor. Lamentablemente, oyó mejor aún el placer de su esposo y de su doncella. Al abrigo de las miradas, se acuclilló como una anciana, con las manos sobre las orejas y los párpados cerrados. Fue peor aún. En su ceguera, veía el sexo de Abram, las hermosas caderas de Agar, su goloso éxtasis. Veía detalladamente todo lo que no debería haber visto. Vomitó como una mujer borracha".

Yahvé, no obstante, sigue con sus planes y vuelve a aparecérsele a Abram para ratificarle su decisión: "Sarai, tu mujer, no se llamará ya Sarai, sino Sara, pues la bendeciré, y engendrará pueblos, y saldrán de él reyes de pueblos". Cayó Abraham sobre su rostro y se reía, diciéndose en su corazón: "¿Con que a un centenario le va a nacer un hijo, y Sara, ya nonagenaria, va a parir?". (Génesis, 17, 15-18). Llegamos aquí a un momento culminante en la historia y es el cambio de nombres: Abram ha dejado de ser y pasa a llamarse Abraham y Sarai es Sara. Cabe decir que el significado básico sigue siendo el mismo, "princesa" y "ser de noble linaje", respectivamente, aunque algo cambia ahora por Sara pasa a ser "madre de reyes" y Abraham "padre de una multitud". El nombre no era algo casual como ocurre hoy en día, sino que el destino iba muy ligado con el nombre que cada uno llevaba.

Pasan los días y llegan tres hombres a la tienda de Abraham y son recibidos con él con gran hospitalidad, como no podía esperarse otra cosa en esa cultura. Sara prepara la comida, pero no come con ellos y, sin embargo, los escucha, haciendo honor al tópico de la curiosidad femenina. Cuando escucha que va a ser madre se ríe, se ríe mucho: "Riose, pues Sara, dentro, diciendo: "¿Cuándo estoy ya consumida, y a remocear, siendo ya también viejo mi señor?" (Génesis, 18, 12). Y es que hacía mucho que Sara, como bien se lee, había dejado de menstruar. Los hombres la escuchan y le preguntan que por qué se ha reído: "¿Por qué se ha reído Sara, diciéndose: ¿De veras voy a parir, siendo tan vieja? ¿Hay algo imposible para Yahvé? A otro año por ese tiempo volveré y Sara tendrá un hijo". Temerosa Sara, negó haberse reído, diciendo: "No me he reído"; pero él le dijo: "Sí te has reído" (Génesis, 18, 13-15). Sara se queda avergonzada y contrita.

El libro de M. Halter recoge el momento en que ser ríe Sara del mensaje de esos tres hombres con total plasticidad: "No fue una carcajada; no una risita ni una sonrisa divertida, sino una risa como nunca había soltado en toda mi vida. Una risa para creer en las palabras de Yahveh y no creerlas. Una risa que me sacudió de la cabeza a los pies, corrió por mi sangre, por mi corazón, que me inundó el pecho y se acurrucó en mi vientre como una vida que se agitaba."

Una de las características de Sara es su risa, es una mujer alegre de risa fácil, como bien recoge José Jiménez Lozano: "Así que Sara se reía mucho más bajo la sábana. Pero sintió como si un niño se riese ya allá dentro de sí misma. Y, luego, se durmieron hasta muy tarde después de amanecer".

Abraham, fiel a su nomadismo, parte de nuevo hacia Guerra y allí Sara vive una situación parecida a la que ya vivió con el Faraón. De nuevo Abraham le dice que se hagan pasar por hermanos y el rey de Guerra, Abimelec, la toma por esposa, y la instala en su harén, hasta que se le aparece Yavé y condena esta conducta. Abimelec se enfada grandemente y entonces llegamos a una información importante: Abraham no mentía del todo, ya que Sara y él eran hermanos de padre. Finalmente el rey lo colma de dones y lo deja marchar, a él y a Sara (Génesis, 20). Bien, este episodio repetido dos veces parece hablar del temor de Abraham y no queda muy bien parado el patriarca, puesto que pone en peligro el honor de su mujer, aunque, en ese momento, valía más la vida del marido que el honor de su esposa y así lo aplicó Abraham.

Finalmente, Sara concibe y da a luz un hijo, Isaac: "Visitó, pues, Yahvé a Sara, como le dijera, e hizo con ella lo que le prometió; y concibió Sara, y dio a Abraham un hijo en su ancianidad al tiempo que le había dicho Dios.

Dio Abraham el nombre de Isaac a su hijo, el que le nació de Sara. Circuncidó Abraham a Isaac, su hijo, a los ocho días, como se lo había mandado Dios. Era Abraham de cien años de edad cuando le nació Isaac, su hijo. Y dijo Sara: "Me ha hecho reír Dios, y cuantos lo sepan reirán conmigo" (Génesis, 21, 1-6).

El nombre de Isaac significa "Dios ha sonreído" o "ría Dios" y volvemos a ver cómo el nombre es muy importante. José Jiménez Lozano así lo recrea: "Abram entró, corriendo, en ella y preguntó:

-¿Por qué te ríes? -No me he reído -dijo Sara riéndose.

Y en eso notó Abram que Sara se encontraba ya restablecida y que la agonía del parto había pasado; y Agar y las otras mujeres le mostraron al niño que Sara había dado a luz y al que estaban lavando en una jofaina azul: era un bebé muy gordo y mofletudo, que reía en vez de llorar, como hacían todos los niños al nacer".

Sara entonces reflexiona sobre aquella otra risa que soltó cuando no creyó lo que Yahvé le deparaba y dice: "Pero hoy sé que Yahveh me la concedió, aquella risa, porque la merecía. Tras tantos años de ser sólo Sarai, la del vientre seco, la esposa de Abram, heme aquí anciana y Sara, la fecunda. Sara pariendo la descendencia de Abraham, Isaac, mi hijo. ¿Cómo no reírse?"

Sara actúa con extrema dureza con Agar de nuevo, lo cual choca con su carácter apacible y alegre, y la expulsa con su hijo Ismael, acaso sospechando que le pueda quitar la primogenitura a Isaac. Agar es consolada por Yavé en el desierto: "Levántate, toma el niño y tómale de la mano, pues he de hacerle un gran pueblo" (Génesis, 21, 18).

En la Biblia, Sara no está presente en el sacrificio de Isaac (Génesis, 22), pero Halter, a quien ya hemos mencionado varias veces aquí, imagina que Sara los sigue y contempla la escena horrorizada, mientras invoca a Yahvé: "Yahveh, dios de Abraham, escucha mi voz, la voz de una madre. No puedes, no. Tú no puedes exigir la vida de mi hijo, la vida de Isaac. Tú, no. No el Dios de justicia.

Escucha mi grito. Si permites que Abraham deje caer su cuchillo, que el cielo se oscurezca para siempre, que las aguas sumerjan la Tierra, que Tu obra desaparezca, se rompa, como los ídolos de Téraj que Abraham destruyó en Jarán".

Y acaba su suplica con unas palabras que anticipan el papel de Sara en la historia: "Detén la mano de Abraham. ¡Que arroje su cuchillo! Tu gloria encontrará una morada en mi corazón y en el corazón de todas las madres de Canaán. No rechaces mi plegaria. Piensa en nosotras, las mujeres, a través de ellas. Tu alianza sembrará el porvenir, de generación en generación. ¡Grito hacia Ti, Yahveh: que tu fidelidad esté en mí como mi esperanza está en Ti!".

Como ya sabemos, Isaac no muere y en su lugar, milagrosamente, aparece un carnero que es el que será degollado.

Por último, volvemos a saber de Sara cuando muere (Génesis, 23) a los 127 años y sabemos que Abraham la lloró grandemente, así como su hijo Isaac, aunque éste se regodeó con su mujer (Génesis, 24, 67). El hecho de su sepultura fue también complicado porque Abraham quería comprar la tierra y no se lo permitían, aunque finalmente se salió con la suya y fue Sara quien ocupó el primer trocito de la tierra prometida. Fue sepultada en Macpela, Hebrón. Abraham compró el campo donde estaba la sepultura y se dedicó a cuidarlo y sentir nostalgia de Sara: "Como la luna era, y sus senos pequeños como manzanas en agraz todavía; su risa como el agua que del arcaduz rebosa en tiempo de sequía". Un buen día ve que junto a la tumba ha florecido un manzano: "Y esa era la señal convenida de que ella había vencido a las sombras en lo oscuro. Así que Abram sintió rejuvenecer su sangre".

Posteriormente, en el Nuevo Testamento Sara es el ejemplo de mujer inquebrantable que sigue los designios del señor (Romanos, 4, 18; Hebreos, 11, 11) e incluso como ejemplo de esposa (1 San Pedro, 3, 6).

La figura de Sara de Ur sigue siendo atractiva y sin duda el relato bíblico que hemos ido glosando en las líneas anteriores se complementa con las dos novelas que hemos escogido para acabar de centrar y de recrear su humanidad desbordante.

Sara y Agar ( Breve )



SARA Y AGAR

EL ALMA Y LA CARNE - EL ESPÍRITU Y LA RELIGIÓN

La persona que ya es templo del Espíritu de Dios, va a encontrar que su carnalidad tratará de separarse del espíritu, por los deseos, tentaciones y proyectos, y buscará la manera de influir por la mente de manera que el pecado triunfe, pero como veremos en el texto Bíblico, Dios envía su mensajero para ordenar a nuestra carnalidad, la esclava, que se someta a nuestra voluntad espiritual, y esta es la gran ayuda que Dios nos envía para este problema concreto, y que quisiera que quedara como centro del mensaje de este tema por la bendición que llevará al lector la fe en cómo Dios se ocupa de nosotros en todo momento. Esto lo veremos a continuación en el texto Bíblico.

La carne, que tantas veces se sigue confundiendo, espiritualmente hablando solo con el cuerpo humano, es en realidad el concepto de nuestro comportamiento fuera de la voluntad de Dios. El alma, sin embargo, representa nuestra persona, la cual puede estar siendo habitada e influenciada por Dios con su Espíritu, o por el espíritu del mundo, el sistema del enemigo de Dios.

Si el hombre sigue la carne y usa su mente y su espíritu para lo mundano, se encuentra como simple animal racional, muerto a la dimensión de Dios, pero estamos capacitados, y esto se consigue por la fe, para convertirnos en unos seres superiores, con una capacidad espiritual que nos lleva a la esencia del mismo Señor, que es para lo que nos da la vida. Es por esto que debemos considerar que fuimos hechos a la imagen de Dios, y con esto se entiende la capacidad espiritual de ser como Dios, y para establecer esto han hecho falta los méritos de Cristo primero y por la causa del Espíritu Santo después.

Cuando el Adán cualquiera usa su mente para seguir la rutina del binomio bien/mal, llega a lo máximo que el intelecto puede hacer, establecer unas reglas por las que basarse, una ley, un sistema, una esclavitud. Sin embargo por la fe en Cristo, el segundo Adán cualquiera, se convierte en espíritu vivificante en lugar de alma viviente solamente.

El Señor nos saca de la esclavitud de la carne para con el sistema, el mundo del animal racional sin Dios, para que nuestro espíritu esté libre para adorarle, como anticipo de la vida eterna que nos ofrece, y esto lo vemos reflejado en Éxodo en la salida de Egipto. Hay un texto Bíblico en Génesis que llama la atención porque en Él podemos ver dos cosas: cuál es el fruto de la carnalidad y el fruto del Espíritu, y el mensaje de Dios a nuestra carnalidad.

TEXTO BÍBLICO

GÉNESIS 16

1Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia,

La sierva de la esposa de Abram es la carne, que es sierva de la mente que es la esposa del espíritu. Es egipcia porque pertenece al mundo, en esta web identificamos Egipto con el sistema del mundo, no el Egipto como nación ni los egipcios, sino que se usa en la Biblia para entender la civilización fuerte de esa época, que hoy representa occidente.

que se llamaba Agar. 2Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Yahweh me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella.

La mente piensa que como no ve el camino del espíritu, ya no es real, y prefiere confiar en el sistema carnal, el pensamiento de lo palpable, porque no tiene fe.

Y atendió Abram al ruego de Sarai. 3Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. 4Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 5Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Yahweh entre tú y yo. 6Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Sara, la mente-alma del hombre no tiene hijos, proyectos por si sola, o bien los tiene del mundo, que se los ofrece como la serpiente a Eva, o tiene que esperar en Cristo para que lo espiritual se materialice en su vida diaria en la tierra.

7Y la halló el ángel de Yahweh junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. 8Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 9Y le dijo el ángel de Yahweh: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.

El ángel, o mensajero, o espíritu de Yahweh, se preocupa por nuestra vida, llama a nuestra visión del sistema y le da orden de someterse al alma en lo espiritual, aunque no tenga aun frutos, que espere en el Espíritu, porque nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y no nos pertenecemos a nosotros mismos, el ángel de Yahweh, ordena que nuestra carne y nuestra mente no sigan los pasos del mundo. No le deja a nuestra mente seguir el camino del mundo.

10Le dijo también el ángel de Yahweh: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 11Además le dijo el ángel de Yahweh: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Yahweh ha oído tu aflicción. 12Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

La descendencia de la mente humana sin Dios ha sido multiplicada tanto que hemos, la multitud de la descendencia, llevado la civilización a fines insospechados y hoy la tecnología y la ciencia nos aportan mucho conocimiento, ventajas y comodidades. Así como en Isaac somos los que escuchamos al Espíritu de Dios, en Ismael escuchamos la esclavitud de una mente a la que se le da el pensamiento, la ley y la esclavitud al sistema de la civilización.

"Será fiero y estará contra todos y todos contra él", es la alegoría que encierra la falta de amor a los necesitados y el amor al progreso y el éxito egoísta que vemos hoy en nuestra sociedad.

También se puede interpretar literalmente a Ismael como padre de los Árabes y de ellos el Islam y que Isaac es el padre de los Judíos, y que por lo tanto el texto está diciendo que la promesa es solo para los Judíos, pero en realidad ellos que en un principio han tenido el privilegio y la responsabilidad de transmitir las Sagradas Escrituras, no han recibido a Aquél que está en la profecía de Estas como el salvador de la humanidad, por lo que tanto los Islámicos y los Judíos deben recibir al Mesías para ser salvos, pero esto también puede tomarse como un llamamiento de que solo los Cristianos tienen la verdad, y aunque el nombre Cristiano viene de Cristo, no así las ramas cristianas también deben dejar la tradición para seguir la doctrina del Mesías, y así estas tres ramas serán hijos de Abraham por la promesa, y podrán llevar el mensaje a las demás naciones para que el resto también sean llamados hijos de Abraham por la promesa: En ti serán benditas todas las naciones de la tierra... porque en realidad Isaac conecta con Cristo y los dos fueron ofrecidos en el monte como sacrificio, aunque Isaac fue librado y sustituido por un cordero que representa a Jesús. Isaac llevaba la leña y Cristo la cruz o leño. Todos en Cristo debemos salir de Agar, la esclava a la religión de nuestra tradición y nación, a no ser que se haya nacido en una familia donde se conoce a Cristo, pero al que habrá que aceptar personalmente y no por el bautismo de bebés, que nada saben.

13Entonces llamó el nombre de Yahweh que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? 14Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered. 15Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael. 16Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

Entonces la mente reconoce la mano de Dios, y la necesidad de vivir por Él, el que nos ve en todo momento, porque nos ama.

GÉNESIS 21

1Visitó Yahweh a Sara, como había dicho, e hizo Yahweh con Sara como había hablado. 2Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 3Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. 4Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. 5Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.

Abraham ya tiene el nombre cambiado, ya ha crecido espiritualmente, los cien años representan la ancianidad del creyente. Es en esta fase cuando se comienza a caminar por el Espíritu y no por la vista de lo que el mundo a priori ofrece como seguro, sino que se aprende a confiar en Dios aunque parezca con el razonamiento basado en el sistema, que no va a funcionar, pero ¿ quién sabe mas Dios o los hombres?, pues confiemos en Dios que nos de hijo, proyecto de vida con Su Espíritu, Isaac.

9Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 10Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. 11Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. 12Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.

Sara, nuestra alma-mente, ve que nuestra carne y la carne de los demás, los que siguen el mundo, se ríen de lo espiritual, de lo de Dios, porque no lo ven, por lo tanto la carne es echada fuera, el creyente que ya aprende a caminar por el Espíritu de Dios que mora en él, desecha los razonamientos del mundo y le pregunta a Dios las cosas de su vida, y las cosas espirituales. De esta forma es de la que los que son llamados hijos de Abraham son descendencia de la promesa, Isaac, que significa risa, porque Sara se rió, nuestra mente se rió ante la promesa de lo imposible por parte de Dios.

13Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente. 14Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. 15Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, 16y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. 17Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 18Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. 19Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. 20Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. 21Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

La carne busca para nuestros proyectos del mundo la esposa, para asegurar que no vayamos a tener falta de pruebas, persecuciones, y demás, y todo por Agar, la egipcia, hija del mundo, la esclava, la ley en lugar de la gracia.

ÉXODO 20

8Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada,

No hagas obras o proyectos de tu carne en el día del Señor, o sea, que cuando ya vivas en Shabbath, ya no tienes que vivir bajo el yugo de la esclavitud religiosa.

DEUTERONOMIO 5

15Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Yahweh tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

El Señor nos saca en nuestra mente de seguir ciegamente lo que el sistema nos propone y nos hace estar pendientes de las cosas espirituales.

RUT 3

9Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. 10Y él dijo: Bendita seas tú de Yahweh, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.

La sierva al ser la carnalidad de nuestra mente que ha visto al Señor, pide que la capa, la unción y la protección del Señor, estén sobre ella, como las madres que piden cada día por sus hijos. No yendo en busca de jóvenes es que hace falta la ancianidad espiritual y Dios nos la quiere dar. Seamos ricos en sabiduría o pobres en conocimientos, la unción misma nos enseñará.

ISAÍAS 42

1He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

He aquí una nueva servidumbre para con Dios, la del Espíritu, sin duda en este pasaje el Padre habla del Hijo que es el siervo de la justicia de las naciones, y se hace siervo por amor a nosotros, y así nosotros nos debemos hacer siervos de Cristo por amor a Él y a nuestros hermanos y prójimo.

ZACARÍAS 3

8Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo. 9Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Yahweh de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. 10En aquel día, dice Yahweh de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera.

El Renuevo y Aquella piedra es sin duda alguna Cristo, la piedra de Moisés, y la piedra de tropiezo, y están atentos sobre ella los siete espíritus de Dios. La Iglesia o cuerpo de Cristo tiene siete ojos de Dios que la observa y acompaña en el camino hasta la venida del Reino eterno de nuestro Señor Jesucristo.

La vid es el vino, la sangre de Cristo, la vida que nos da a nosotros vida, y la higuera son los frutos que damos, que Cristo hace que demos en el Espíritu.

MATEO 23

11El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

Como en Isaías, esta es la escuela de Jesús, que seamos siervos de nuestros hermanos y no hermanos, que oremos por los que no conocen al Señor y son enemigos en sus mentes para que reciban la fe y salven su almas. Por lo tanto cuanto mas podamos servir, mayores llegaremos a ser en el amor de Dios.

JUAN 15

15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

Ahora Dios nos abre el significado de la servidumbre espiritual, es una cuestión de fe, de confianza en Él, que nos trae a una relación con Dios, no de siervos sino de amigos. Si somos amigos de Dios, Dios quiere tenernos por amigos, Él se acerca a todo hombre. Él es el mejor amigo, el que nunca falla, siempre está ahí, nos saca de la esclavitud del mundo, nos limpia la conciencia de pecado por su sangre y nos hace que nos sintamos sus amigos. ¿Qué mas se puede pedir?

HECHOS 2

18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Este es el resultado de la obra de Dios, que su pueblo recibe el Espíritu y profetiza, y es que el mensaje que la Iglesia emplea es el mensaje de la Biblia, y Su palabra nunca pasará, aunque pasarán la tierra y los cielos.

ROMANOS 6

17Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Otra confirmación de que ya somos libres en Cristo y que Él es nuestro libertador eterno. Libres del pecado en nuestra conciencia y en nuestra voluntad, el que está en Cristo ya no peca, y si uno cae no es premeditadamente y abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo, y no sirva esto de excusa para pecar a nadie. Dios ve el corazón.

GALATAS 4

21Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 22Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. 23Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 24Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. 27Porque está escrito:

Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;

Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;

Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

28Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

Es tan claro este pasaje y tan abierto al corazón que no necesita comentario, vuelva a leerlo detenidamente.

GALATAS 5

1Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud

En Cristo hay libertad, no libertinaje, esto es lo que las iglesias deben aprender y predicar, solo así se puede hacer que el cuerpo de Cristo sea uno como el Padre y Cristo son uno, pero esta tarea es bien difícil.

APOCALIPSIS 22

3Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, 4y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

La esperanza que llena nuestros corazones, vivir en la presencia de Dios, y el ser siervos ya nos ha enseñado el Señor que significa se sus amigos y el servirle es practicar esa amistad y ver su rostro y nos llamaremos la casa de Yahweh.

CONCLUSIÓN:

Tenemos que vivir con las dos mujeres siendo nosotros Abraham, la libre y la esclava, pero por el Espíritu de Dios, la esclava se hace libre de la muerte, del pecado y del engaño del mundo.

Puede que sean proyectos espirituales los que quiera el hombre emprender, pero si no son de Dios, no estará Su mano en ellos, esta es la influencia de la mente carnal sobre la mente espiritual, la meta es liberar la mente mediante la unción del Espíritu Santo, y esto es parte del nuevo nacimiento, que ya no caminemos en la esclavitud de la incertidumbre de la guía de vida de la sociedad, sino que caminemos en la seguridad de la voluntad de nuestro esposo y amigo, el Señor Jesucristo. ¡Venga Su reino de libertad en Espíritu!

Y Ud. ¿cuándo fue la última vez que le preguntó al Señor lo que debía hacer sin reaccionar automáticamente, acorde con lo obvio según el razonamiento carnal?

Sara ( Breve )


Sara
Sara fue una mujer de una belleza deslumbrante, de risa continua; a veces era poco respetuosa, podría decirse que hasta irreverente. Por esto, en un principio puede sorprender, que fuera Sara la elegida para tamaña misión. Sin embargo, su modo de actuar fue siempre muy humano… No obstante, fue la elegida por Dios, a pesar de sus virtudes y defectos. Además, Sara sería la única mujer con quien Dios se comunicó directamente, ya que las demás profetisas mencionadas en la Biblia recibieron mensajes de Dios por medio de ángeles. Al principio su nombre era Sarai, que significa “mi princesa” o “gobernadora mía”. Luego el Señor antes de concederle el milagro de tener un hijo a la edad de 90 años, le cambió el nombre por “Sara”. En hebreo el nombre Sara se usa para designar a una mujer de alto rango y, a veces es traducido como "princesa" o “gobernadora”. Sara poseía un carácter fuerte, era dominante y sabía hacer sentir su autoridad y señorío. Si analizamos su vida podemos darnos cuenta de que tuvo dos facetas: era una mujer hogareña, gobernaba muy bien a sus criadas y su casa, pero tenía muy claro que Abraham era la cabeza del hogar y, a él le debía respeto como tal. Sara en eso no se perdió: estuvo al lado de su marido a pesar de todo el trabajo que pasaron juntos. No obstante, por otro lado, Sara por su propia voluntad le entrega su esclava Agar a Abraham para procrear descendencia porque según las leyes mesopotámicas, una mujer estéril podía ceder su esclava al marido y, si tenía descendencia, reconocer al hijo como suyo. Pero Sara no contaba con que Agar la menospreciaría por haber concebido. Entonces he aquí que Sara, al no poder hacer nada sin el consentimiento de su marido, le pide a éste que resuelva la situación. Abraham le dice: “He aquí tu sierva está en tu mano, haz con ella como bien te parezca”. Sara llegó a oprimir a Agar: pasó de tratarla como a una amiga a ser su enemiga. Sara echó de casa a su esclava, pero Dios la hace volver y le dice: “El hijo de Agar será Ismael, que no es el escogido, pero sí será el antepasado de los árabes del desierto, el fundador de otro gran pueblo (los ismaelitas)”. Sin embargo, esto nos enseña algo muy importante: incluso los más grandes líderes comenten errores, y gracias a Dios, este error no fue tomado en cuenta, pues de lo contrario Sara hubiese estorbado los planes de nuestro Señor. Esto a su vez nos muestra que los planes de Dios son irrevocables.