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viernes, 17 de abril de 2015

Ester un Ejemplo de Fe

Ejemplos de fe


Ester

CAPÍTULO 15

Defendió al pueblo de Dios

1-3. a) ¿Por qué debió resultarle intimidante a Ester presentarse ante su esposo? b) ¿Qué preguntas contestaremos?

ESTER intenta mantener la calma mientras se va acercando a los patios del palacio en la ciudad de Susa. Pero no es fácil, pues la construcción por sí sola es imponente. Saltan a la vista sus coloridas paredes de ladrillo esmaltado —con relieves de toros alados, leones y arqueros—, sus columnas de piedra acanaladas y sus formidables estatuas. El castillo luce espectacular, construido sobre unas inmensas plataformas cerca de las cumbres nevadas de los montes Zagros, con las cristalinas aguas del río Coaspes a sus pies. Atravesando este recinto, donde todo está cuidadosamente estudiado para exaltar el inmenso poder de su dueño, Ester va a presentarse ante el monarca, quien se hace llamar “el gran rey”. ¡Y este hombre es nada menos que su esposo!

2 Eso sí, el rey Asuero no es para nada la clase de hombre con que habría soñado casarse una joven judía como Ester, una muchacha de gran fe. * Él no tiene como modelos de conducta a personajes como Abrahán, quien obedeció humildemente la orden divina de escuchar a su esposa, Sara (Gén. 21:12). Sabe muy poco o nada de Jehová —el Dios de Ester— y la Ley que él dio al pueblo judío. Pero sí conoce muy bien las leyes persas, una de las cuales prohíbe justo lo que su esposa está a punto de hacer: presentarse ante el rey sin haber sido invitada. ¡Y el castigo por desobedecer es la muerte! Aun así, ella se dirige al patio interior del palacio y se coloca a la vista del trono real, con la certeza de estar cavando su propia tumba (lea Ester 4:11 y 5:1).

3 ¿Qué razones tiene para arriesgar su vida esta mujer de excepcional fe? ¿Qué podemos aprender nosotros de su ejemplo? Para averiguarlo, examinemos primero cómo llegó a ser la reina de Persia.

Los orígenes de Ester

4. ¿Qué sabemos de la infancia de Ester, y cómo llegó a vivir con su primo Mardoqueo?

4 Ester era una joven huérfana. No sabemos mucho de sus padres, salvo que pusieron a su hija el nombre Hadassá, como en hebreo se llama al mirto, hermoso arbusto de delicadas flores blancas. Al morir ellos, un primo de la muchacha llamado Mardoqueo, que ya era bastante mayor, se compadeció de ella y se la llevó a vivir con él. Desde entonces la crió como si fuera su propia hija (Est. 2:5-7, 15).

Ester sirviéndole a Mardoqueo una comida en casa de este

Mardoqueo podía estar orgulloso de su hija adoptiva

5, 6. a) ¿Cómo educó Mardoqueo a Ester? b) ¿Cómo era la vida cotidiana de Ester y Mardoqueo?

5 Mardoqueo y Ester vivían como exiliados en la capital de Persia, donde seguramente eran despreciados por seguir la religión y la Ley de los judíos. Sin duda, el afecto que la joven sentía por su primo crecía a medida que él le hablaba de Jehová, el Dios compasivo que tantas veces libró a su pueblo y que, de hecho, pronto volvería a hacerlo (Lev. 26:44, 45). No es de extrañar que entre ambos existiera un fuerte vínculo de cariño y lealtad.

6 Al parecer, Mardoqueo trabajaba de funcionario en el castillo de Susa, en cuya puerta solía sentarse junto con otros servidores del rey (Est. 2:19, 21; 3:3). No hay mucha información sobre las ocupaciones de Ester durante su juventud, pero es bastante probable que cuidara de su primo y atendiera la casa, situada tal vez en la zona humilde de la ciudad, al otro lado del río. Probablemente le gustaba ir al mercado de Susa, donde los comerciantes y artesanos exponían artículos de oro, plata y otros materiales. ¡Quién iba a decir que más adelante llegaría a disfrutar todos los días de esos lujos! En ese momento no tenía ni idea del futuro que le esperaba. “Era de [...] hermosa apariencia”

7. ¿Por qué fue destituida Vasti, y qué ocurrió después?

7 Cierto día, una noticia se extendió como la pólvora por toda la ciudad: ¡escándalo en la familia real! En el transcurso de un gran banquete, en el que los nobles disfrutaban de vino y ricos manjares, Asuero mandó llamar a su hermosa reina Vasti —que estaba con las mujeres en una fiesta aparte—, pero ella se negó a presentarse. El rey, furioso por esta intolerable humillación, preguntó a sus consejeros qué castigo imponerle. Finalmente, decidió destituirla de su cargo y nombrar una nueva reina. Sus servidores salieron en busca de las jóvenes vírgenes más bellas de todo el reino, de entre las cuales el monarca elegiría su nueva esposa (Est. 1:1–2:4).

8. a) ¿Por qué debió sentirse Mardoqueo algo preocupado por su prima? b) Según lo que dice la Biblia, ¿qué punto de vista equilibrado sobre la belleza debemos tener? (Vea también Proverbios 31:30.)

8 Mientras veía crecer a su prima, Mardoqueo se llenaba de orgullo y cariño al comprobar un hecho innegable: Ester se estaba convirtiendo en toda una mujer... y muy linda, por cierto. De hecho, el relato dice que “la joven era de bonita figura y hermosa apariencia” (Est. 2:7). Sin embargo, de seguro él no podía evitar sentirse algo preocupado. Tal como indica la Biblia con razón, la belleza no lo es todo. Si la persona no cultiva cualidades como la sabiduría y la humildad, será fácil que se vuelva presumida y orgullosa (lea Proverbios 11:22). ¿Acaso le pasaría eso a Ester? ¿Se convertiría su belleza en una trampa? Solo el tiempo lo diría.

9. a) ¿Qué sucedió cuando los servidores del rey vieron a Ester, y por qué debió ser tan dolorosa la separación? b) ¿Por qué permitió Mardoqueo que Ester se casara con un pagano? (Vea el recuadro.)

9 En cuanto los servidores de Asuero vieron a la bella Ester, decidieron llevársela al palacio real, al otro lado del río (Est. 2:8). ¡Qué dolorosa debió ser la separación! Mardoqueo la quería como a una hija... Y desde luego, no deseaba que se casara con un pagano —por muy rey que fuera—, pero no pudo hacer nada por impedirlo. * Seguramente, Mardoqueo aprovechó esos últimos momentos antes de que se la arrebataran para darle valiosos consejos que ella nunca olvidaría. De camino al castillo de Susa, Ester no dejaba de preguntarse qué ocurriría con ella y qué clase de vida le estaría esperando. “Se granjeaba favor a los ojos de todos”

10, 11. a) ¿Qué efecto podría haber tenido en Ester el ambiente que la rodeaba? b) ¿Cómo sabemos que a Mardoqueo le preocupaba el bienestar de su prima?

10 De un día para otro, Ester se encontró en un mundo nuevo y desconocido, junto con un grupo de jóvenes traídas de todos los rincones del extenso Imperio persa. Sin duda, entre ellas se daba una amplia variedad de personalidades, costumbres e idiomas. Todas estaban al cuidado de un oficial de la corte llamado Hegai, quien se encargaba de que durante un año recibieran un elaborado tratamiento de belleza que incluía masajes con aceites perfumados (Est. 2:8, 12). ¿Qué efecto tuvieron en ellas tantas atenciones? Como cabría esperar, muchas se volvieron presumidas y vanidosas, y se obsesionaron con ser la más bella. ¿Fue ese también el caso de Ester?


11 No hay duda de que el más preocupado por saber cómo le iban las cosas a su prima era Mardoqueo. Según indica la Biblia, día tras día se acercaba todo lo que podía a la casa de las mujeres para averiguar si Ester se encontraba bien (Est. 2:11). Y la información que obtenía, tal vez de algún servidor, lo llenaba de orgullo y alegría. ¿Por qué?

12, 13. a) ¿Qué impresión causó Ester en quienes la rodeaban? b) ¿Por qué debió alegrarse Mardoqueo al saber que Ester no había revelado que era judía?

12 Hegai se había quedado tan impresionado con Ester que la trataba con especial bondad. Hasta le concedió siete sirvientas y el lugar principal en la casa de las mujeres. Lo que es más, el relato indica que “Ester continuamente se granjeaba favor a los ojos de todos los que la veían” (Est. 2:9, 15). ¿Por qué causaba tan buena impresión? ¿Por su belleza sin igual? No. Ella manifestaba hermosas cualidades que la hacían mucho más que una cara bonita. Ester mirando la naturaleza mientras otras mujeres se embellecen

Ester sabía que la humildad y la sabiduría valen mucho más que la belleza

13 Fijémonos en lo que dicen las Escrituras: “Ester no había informado acerca de su pueblo ni de sus parientes, porque Mardoqueo mismo le había impuesto el mandato de que no lo informara” (Est. 2:10). Como podemos ver, su primo le había pedido que no revelara que era judía, pues sabía que entre la realeza persa había muchos prejuicios. Así que está claro que, aunque él no estuviera presente, Ester actuaba con prudencia y sabiduría, y le seguía obedeciendo. ¡Qué feliz debió sentirse Mardoqueo!

14. ¿Cómo pueden los jóvenes de hoy imitar el ejemplo de Ester?

14 Hoy día, cuando los jóvenes son obedientes en todo momento, también alegran mucho a sus padres o a quienes estén a cargo de ellos. Puede que a veces se encuentren rodeados de personas superficiales, inmorales o crueles y no haya nadie que los esté vigilando, pero no por eso se dejan llevar por las malas influencias. Al contrario, están decididos a nunca rebajar sus principios. Estos jóvenes, al igual que Ester, hacen muy feliz a su Padre celestial (lea Proverbios 27:11).

15, 16. a) ¿Cómo se ganó Ester el corazón del rey? b) ¿Por qué no debió ser fácil para Ester este cambio en su vida?

15 Volvamos al relato de Ester. Cuando por fin le llegó el turno de presentarse ante el rey, podía haber elegido cualquier adorno que deseara para realzar su atractivo. Pero modesta como es, se arregló únicamente con lo que le ofreció Hegai (Est. 2:15). Tal vez razonó que, para ganarse el corazón del monarca, no bastaría con ser bella, sino que serían mucho más importantes cualidades como la humildad y la modestia, que tanto escaseaban en la corte. ¿Estaba en lo cierto?

16 El relato nos da la respuesta: “El rey llegó a amar a Ester más que a todas las demás mujeres, de manera que ella se granjeó más favor y bondad amorosa ante él que todas las demás vírgenes. Y él procedió a poner el adorno de realeza sobre la cabeza de ella y a hacerla reina en lugar de Vasti” (Est. 2:17). Así fue como esta humilde joven judía se convirtió en la nueva reina, la esposa del emperador más poderoso de la época. ¡Qué cambio tan grande para ella! ¿Cómo se adaptó a su nueva vida? ¿Se le subió a la cabeza ser el centro de tantas atenciones? No, en absoluto.

17. a) ¿Cómo siguió Ester obedeciendo a su padre adoptivo? b) ¿Por qué es tan necesario hoy día que sigamos el ejemplo de Ester?

17 Ester siguió siendo la misma muchacha obediente de siempre. Por ejemplo, le hizo caso a su padre adoptivo y continuó manteniendo en secreto su origen judío. Además, cuando Mardoqueo descubrió que unos traidores planeaban asesinar al rey, Ester siguió sus instrucciones y advirtió a Asuero, logrando así detener el complot (Est. 2:20-23). En todo momento demostró humildad y obediencia, cualidades que revelan lo fuerte que era su fe. Nosotros hoy día debemos esforzarnos por imitar su ejemplo, pues vivimos rodeados de gente que desprecia la obediencia y prefiere rebelarse contra todo. Pero si tenemos verdadera fe, como Ester, valoraremos muchísimo esta cualidad. Se somete a prueba su fe

18. a) ¿Cuál podía haber sido la razón por la que Mardoqueo se negaba a inclinarse ante Hamán? (Vea también la nota.) b) ¿Cómo han mostrado una fe similar a la de Mardoqueo muchos siervos fieles de la actualidad?

18 Andando el tiempo, un hombre llamado Hamán comenzó a adquirir prominencia en la corte. Asuero lo nombró primer ministro —convirtiéndolo en su mano derecha y principal consejero— y ordenó que todos se inclinaran ante él (Est. 3:1-4). Aunque Mardoqueo era leal al rey, consideraba que obedecer ese mandato sería una falta de respeto a Dios. Sabía que Hamán era agaguita, lo que probablemente indicaba que era descendiente de Agag, rey amalequita ejecutado por el fiel profeta Samuel (1 Sam. 15:33). Los amalequitas habían actuado con tanta maldad que se habían hecho enemigos de Jehová y su pueblo, por lo que terminaron siendo una nación condenada por Dios (Deut. 25:19). * ¿Acaso iba a arrodillarse un judío fiel ante un amalequita? ¡Mardoqueo jamás lo haría! Su actitud nos recuerda la fe que han mostrado muchos hombres y mujeres a lo largo de los siglos e incluso en nuestros días. Aun a riesgo de su vida, no han dudado en decir: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hech. 5:29).

19. ¿Qué planeaba hacer Hamán, y cómo logró convencer al rey?

19 Ante la negativa de Mardoqueo a rendirle honores, Hamán se puso tan furioso que maquinó un plan para acabar con él y, por extensión, con todos sus compatriotas. Primero acudió al rey Asuero y comenzó a hablarle mal de cierta nación —los judíos—, pero sin mencionarlos por nombre. Los presentó como un pueblo insignificante, “esparcido y separado entre los pueblos”, pero rebelde y muy peligroso por no acatar las leyes del rey. Finalmente, se ofreció a donar una enorme cantidad de dinero al tesoro real para cubrir los gastos de exterminarlos del imperio. * ¿Cómo respondió Asuero? Le entregó su anillo de sellar para que pudiera aprobar en su nombre esa orden y cualquier otra ley que necesitara (Est. 3:5-10).

20, 21. a) ¿Qué efecto tuvo la orden de Hamán en Mardoqueo y los demás judíos del Imperio persa? b) ¿Qué le pidió Mardoqueo a Ester que hiciera?

20 En cuanto se dio la orden, los mensajeros recorrieron el imperio a caballo, proclamando a los cuatro vientos un decreto que, en esencia, era una sentencia de muerte para el pueblo judío. La noticia debió causar gran conmoción entre los habitantes de la lejana Jerusalén, quienes habían regresado del exilio en Babilonia y estaban tratando de reconstruir la ciudad. ¡Ni siquiera contaban todavía con murallas que les permitieran protegerse! Sin duda alguna, al oír las terribles noticias, el propio Mardoqueo no pudo evitar pensar en ellos, así como en sus propios familiares y amigos que vivían en Susa. En señal de tristeza, se rasgó la ropa, se vistió de tela áspera, se echó ceniza en la cabeza y fue por la ciudad lamentándose a voz en cuello. Hamán, por el contrario, se sentó tranquilamente a beber con el rey, sin importarle lo más mínimo el sufrimiento que les estaba causando a los judíos y a los amigos que estos tenían en Susa (lea Ester 3:12–4:1).

21 Mardoqueo sabía que no debía quedarse de brazos cruzados. Pero ¿qué podía hacer? Ester le envió unas vestiduras para animarlo, pero él se negó a aceptarlas. Al final llegó a entender algo que probablemente llevaba tiempo preguntándose: la razón por la que Jehová había permitido que se llevaran a su querida prima al palacio y la casaran con un rey pagano. Sin perder un instante, le envió a Ester un mensaje urgente: debía acudir ante la presencia del rey Asuero y suplicarle “por el propio pueblo de ella” (Est. 4:4-8).

22. ¿Por qué tenía Ester miedo de presentarse ante su esposo, el rey? (Vea también la nota.)

22 Cuando la reina recibió el mensaje, el corazón le dio un vuelco. Se enfrentaba a la mayor prueba de fe de toda su vida, y en su respuesta a Mardoqueo admitió sin reparos que sentía miedo. ¿A qué se debían los temores? Tal como le recordó a su primo, la ley persa ordenaba la ejecución de quien se presentara ante el rey sin ser convocado. Cuando alguien no seguía esta regla, su única esperanza era que el monarca extendiera su cetro de oro para perdonarlo. Pero ¿podía Ester esperar que Asuero tuviera clemencia con ella? Al fin y al cabo, no había mostrado ninguna piedad con Vasti cuando esta se negó a acudir a su llamado. Para colmo, hacía ya treinta días que no había invitado a Ester a verlo, lo que tal vez significara que el caprichoso monarca había perdido interés en ella (Est. 4:9-11). *

23. a) ¿Qué dijo Mardoqueo para fortalecer la fe de Ester? b) ¿Por qué es Mardoqueo un ejemplo para nosotros?

23 Mardoqueo respondió con firmeza, pues quería fortalecer la fe de su prima. Le aseguró que Jehová libraría a los judíos del ataque, sea valiéndose de ella o de cualquier otro medio. Y le aclaró que, si se negaba a actuar, difícilmente podría salvarse cuando la persecución se hiciera más intensa. De esta manera, Mardoqueo demostró que confiaba plenamente en Jehová, un Dios que siempre cumple sus promesas y que nunca permitirá que su pueblo sea aniquilado (Jos. 23:14). Por último, le preguntó a Ester: “¿Quién hay que sepa si has alcanzado la dignidad real para un tiempo como este?” (Est. 4:12-14). ¡Cuánta fe y confianza en Dios demostró Mardoqueo! ¿Podría decirse lo mismo de nosotros? (Prov. 3:5, 6.) La fe de Ester supera el miedo a la muerte

24. ¿Cómo demostró Ester su fe y valentía? 24 Ester comprendió que había llegado el momento de actuar. Le pidió a Mardoqueo que todos los judíos se unieran a ella en un ayuno de tres días. Y demostró su extraordinaria fe y valentía al pronunciar unas palabras que han resonado hasta el día de hoy: “En caso de que tenga que perecer, tendré que perecer” (Est. 4:15-17). Durante aquellos tres días, sin duda oró con más fervor que nunca. Cuando al fin llegó la hora, se vistió con sus mejores galas, con la intención de agradar al rey, y salió de sus aposentos. Ester entrando en la corte del rey Asuero vestida con sus mejores galas

Ester arriesgó su vida para proteger al pueblo de Dios

25. Describa lo que ocurrió cuando Ester se presentó ante el rey.

25 Como vimos al principio de este capítulo, Ester ahora se dirige a la presencia del rey. De camino, con el corazón en un puño y la mente llena de inquietud, le ora a Dios una y otra vez. Entonces entra al patio. Desde allí puede ver a Asuero sentado en el trono, con el rostro acicalado al estilo persa, los rizos de su cabello y de su cuadrada barba perfectamente definidos. Tratando de adivinar su estado de ánimo, se fija en su expresión. ¿Cuánto tardó su esposo en darse cuenta de que ella estaba allí? No lo sabemos, ¡pero seguro que a Ester debió parecerle toda una eternidad! Cuando al fin alcanza a verla, se sorprende un poco, pero enseguida relaja la mirada y le extiende el cetro de oro (Est. 5:1, 2).

26. ¿Por qué debemos los cristianos ser valientes como Ester? ¿Qué vamos a ver en el próximo capítulo?

26 Ester ha conseguido que el rey le conceda una audiencia. Esta fiel mujer estuvo dispuesta a arriesgar la vida para defender a Jehová y proteger a su pueblo. ¡Qué gran ejemplo de fe para los siervos de Dios de todas las épocas! Los cristianos de la actualidad valoramos muchísimo relatos como este. Jesús dijo que sería el amor lo que identificaría a sus verdaderos discípulos (lea Juan 13:34, 35). Pues bien, esa clase de amor sacrificado requiere ser valiente como lo fue Ester en esta ocasión. Sin embargo, este fue solo el principio de su historia. ¿Cómo se las arreglaría Ester para convencer a Asuero de que su consejero favorito, Hamán, no era más que un despreciable conspirador? ¿Lograría salvarles la vida a los judíos? Lo descubriremos en el próximo capítulo.

PREGUNTAS PARA PENSAR

¿Cómo demostró Ester que era humilde y obediente?

¿Cómo ayudó Mardoqueo a Ester a actuar con fe?

¿Cómo probó Ester que era una mujer valiente?

¿De qué manera piensa usted que podría imitar la fe de Ester?

jueves, 16 de abril de 2015

Ester mujer de Dios



Ester y el poder liberador de Dios

Hay muchas partes en la Biblia que hacen referencia al poder liberador de Dios. Una de ellas se encuentra en el libro de Ester. Por eso ahora me gustaría tomar un tiempo para echarle un vistazo a este libro y a la lección que nos ofrece. 1. Ester 1,2: Antecedentes

Los eventos que vienen en el libro de Ester sucedieron cuando el pueblo de Israel estaba cautivo en Babilonia. El lugar de la historia es Susa, la ciudad donde vivía el rey de Persia y Media, el rey Asuero1. Este rey, después de haber desechado a su esposa, la reina Vasti2, estaba buscando una nueva esposa para que fuera la reina. Se organizó un concurso para encontrar a la nueva esposa del rey, donde mujeres de todo el reino fueron a Susa con el propósito de ser aquella que ocupara el lugar vacío de la reina (Ester 2:1-4). Entre esas mujeres estaba Ester, una muchacha hebrea que fue traída por Mardoqueo, uno de los cautivos que habían sido traídos de Jerusalén por Nabucodonosor (Ester 2:5-7). Finalmente, esta muchacha después de haber obtenido, primero, el favor3 de “Hegai guardián de las mujeres” (Ester 2:9), segundo, el favor “de todos los que la veían” (Ester 2:15) y por último y más importante el favor del mismo rey (Ester 2:17), ganó el concurso. Entonces, Ester se convirtió en la nueva reina. Sin embargo, así como Mardoqueo lo había ordenado, no le reveló a nadie que era judía. Así que nadie, ni siquiera el rey, sabían la nacionalidad de Ester.

2. Ester 3: el problema empieza

Aunque hasta el momento todo parecía ir bien, Ester 3:1 introduce a una nueva persona cuya presencia trajo problemas. Ester 3:1-6 habla sobre esta persona y el problema que causó:

Ester 3:1-2, 5-6 “Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata agagueo, y lo honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él. Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba. Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira. Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.”

Empezando desde el final del pasaje, parece que estamos en el principio de un problema muy grande. Amán, el hombre que el rey “honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él” lo que significa que era el segundo después del rey, estaba enojado con Mardoqueo porque no se arrodilló ante él. Por esa razón quería destruir a toda la nación de Mardoqueo, o sea a los judíos. Aunque es evidentemente paranoico que Amán quisiera destruir a una nación solo porque un hombre no se arrodilló ante él, hay mas trasfondos espirituales en estas acciones que lo que se ve a primera vista. En verdad, puesto que este reino en el cual Amán era el segundo en mando, extendido desde la India hasta Etiopía (Ester 1:1) se puede entender que ningún judío iba a sobrevivir si Amán llevaba a acabo sus intenciones. Si eso hubiera sucedido, ¿de dónde hubiera nacido Cristo? Dios había prometido inicialmente a Abraham (Génesis 17:7 y Gálatas 3:16) y después a David (Salmos 132:11-12 y Hechos 2:30) que de ellos se levantaría Cristo. Sin embargo, si las intensiones de Amán se hubieran realizado, entonces ninguna promesa en cuanto a Jesucristo se hubiera cumplido y todo el plan de Dios en cuanto a la salvación hubiera fallado. Por lo cual, las intenciones de Amán no eran simplemente paranoicas sino absolutamente diabólicas. El diablo era el que estaba actuando detrás de Amán, tratando de cancelar la venida de Cristo mediante la destrucción de toda la nación, exactamente del mismo modo en el que siglos después trató de matarlo a través de Herodes antes de que pudiera cumplir su misión. Entonces, para resumir, el primer problema concierne a las promesas de Dios en cuanto a Jesucristo. Aquí tenemos a un hombre que tenía en mente frustrar dichas promesas matando a todos los judíos. La pregunta es: ¿podrá Dios ser capaz de defender Sus promesas? Generalmente: ¿las promesas de Dios son inquebrantables? O ¿pueden ser rotas por cualquiera, incluso si ese alguien es el segundo en mando en el reino en aquel tiempo?

Aunque en lo anterior ya hemos expuesto el problema, aún no hemos dicho nada sobre la causa de este. En verdad, algunos de nosotros podemos preguntarnos porqué Mardoqueo no se arrodilló ante Amán, dándole su respeto. De todas formas Amán era segundo en mando, el siguiente después de rey. Entonces, ¿porqué Mardoqueo no le honró así como el rey había ordenado (Ester 3:21)? ¿Era así de orgulloso? La respuesta es no. La razón por la cual Mardoqueo no honró a Amán la entenderemos si ponemos atención al hecho de que el texto dice que Amán era AGAGUITA. Lo que significa que venía de Agag, un rey de los amalecitas4, lo que a su vez significa que él mismo era amalecita5. Y ¿que tenía eso de malo? Era porque los amalecitas pelearon con Israel cuando estos estaban en camino hacia la tierra prometida (Éxodo 17), fueron declarados por Dios ENEMIGOS de Él. Éxodo 17:14-16 dice:

Éxodo 17:14-16 “Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi; y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.”

Amán, por ser amalecita, era uno contra los cuales Dios estaba en guerra. Así que Mardoqueo tenía 2 opciones: 1) honrar a Amán, el enemigo de Dios, deshonrando Su Palabra o 2) honrar la Palabra de Dios y honrar a Amán. En verdad nadie puede decir que está con Dios cuando a la primera de cambios la defrauda. La única manera de conocer a Dios es a través de Su Palabra y la única manera de estar con Dios es estando en Su Palabra y hacer lo que dice. Mardoqueo decidió no defraudar a la Palabra de Dios honrando y arrodillándose frente al enemigo de Dios. En otras palabras, decidió estar del lado de Dios, confiando en que Él lo libraría así como lo promete en Su Palabra6. Por consiguiente, la segunda pregunta que busca respuesta es: ¿Podrá Dios liberar a Mardoqueo, un hombre que estaba del lado de Él? Más general: ¿Podrá Dios ser capaz de liberarnos de cualquier peligro cuando decidimos obedecerle y permanecer con valor en Su Palabra? o ¿estamos expuestos a los deseos de los hombres y a su “poder”?

Para responder a las preguntas anteriores, tenemos que leer lo que queda de Ester. 3. Ester y Mardoqueo

Después de que Amán decidió destruir a todos los judíos, tenía que ponerle fecha y obtener el permiso del rey. Ester 3 dice que fijó el día trece del mes doce (Ester 3:13) y eso, después de que fingió que los judíos no guardaban la ley del rey [tenían la ley de Dios] y ofreció al rey una gran cantidad de dinero [10,000 talentos de plata] y al fin obtuvo la aprobación para ejecutar sus planes (Ester 3:8-10) La orden para matar a los judíos fue escrita bajo la supervisión de Amán mismo y fue enviada a todas las provincias del rey causando gran dolor a todos ellos (Ester 3:12-15, 4:3). Mardoqueo mismo estaba tan afligido que “rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor” (Ester 4:1). Ester, quien no sabía nada aun sobre el decreto, se puso muy triste cuando le dijeron que Mardoqueo, su padre adoptivo, estaba muy afligido y envió un sirviente suyo para saber la razón (Ester 4:4-6). A través del siervo, Mardoqueo lo dijo lo que había pasado (Ester 4:7-9). Como podemos recordar, Ester, siendo la reina, no tenía una posición pequeña en el reino. Sin embargo, inicialmente estaba reacia a hacer lo que Mardoqueo le pidió puesto que no le estaba permitido a nadie acudir al rey sin ser invitado (Ester 4:10-12).

Uno podría esperar que Ester siendo la reina, se reusara a ayudar, no había la más remota posibilidad para Mardoqueo y los demás judíos de escapar de la ira de Amán. Sin embargo, las cosas no son así. Precisamente PORQUE Ester estaba reacia, la promesa de Dios, en la cual estaba firme Mardoqueo, no dependía de Ester sino de Dios. Él era responsable de encontrar una salida. Ciertamente Ester era una muy buena posibilidad y por eso Mardoqueo se lo pidió. Pero el hecho de que Mardoqueo le pidiera ayuda no significa que su confianza estaba en ella y no en Dios. Vamos a ver su respuesta hacia la negativa de Ester:

Ester 4:13-14 “Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”

Mardoqueo confió en Dios. La pregunta en la ultima parte de su respuesta, demuestra que él estaba al tanto de que DIOS llevó a Ester al reino para ese tiempo difícil. Por eso le pidió ayuda. Sin embargo, cuando vio que ella estaba renuente, le dijo que aún sin su ayuda, Dios podía liberar a los judíos “por otra parte”. Es realmente asombroso cuánto confiaba Mardoqueo en Dios.

Siguiendo esta lección, nosotros también deberíamos confiar en Dios y no en los hombres. Jeremías 17:5-8 da a conocer por adelantado lo que pasará si ponemos nuestra confianza en los hombres y lo que pasará si la ponemos en Dios.

Jeremías 17:5-8 “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

Por un lado tenemos al hombre que confía en los hombres y su corazón está lejos del Señor y por el otro tenemos al hombre que confía en Dios. Uno es como la retama en el desierto y el otro como árbol plantado junto corrientes de aguas. Uno habita en un lugar desierto, mientras que el otro junto al río, junto a un lugar lleno de vida.

Regresando ahora con Mardoqueo, su respuesta cambió la forma de pensar de Ester, quien ahora decidió ayudar:

Ester 4:15-17 “Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.”

Al tercer día, finalmente Ester fue al rey. De acuerdo a Ester 4:11, pudo haber muerto por haber ido sin ser invitada, a menos de que el rey le hubiera extendido su cetro de oro. El verso 2 nos dice lo que finalmente pasó:

Ester 5:2 “Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.”

Dios, durante el concurso llevó a Ester a obtener el favor de Dios y la hizo reina (Ester 2:17), solo por ese tiempo difícil (“por un tiempo como ese”). Ahora, cuando llegó el momento de que Ester hiciera su papel, Dios de nuevo la llevó a obtener gracia ante el mismo hombre, y no la mataron por haber ido a la corte sin haber sido invitada. En esta visita al rey, Ester invitó al rey y a Amán a un banquete que ella prepararía para ellos esa tarde. Cuando fueron ahí, otro banquete fue arreglado para la siguiente tarde (Ester 5:3-8). Como veremos, el tiempo entre banquete y banquete era muy crítico. 4. El tiempo entre banquete y banquete

La invitación de la reina a otro banquete al siguiente día puso muy contento a Amán (Ester 5:9), ya que era en verdad un gran honor festejar junto a la realeza. Sin embargo, su alegría se tornó en ira cuando a la entrada del palacio vio a Mardoqueo “que no se levantaba ni se movía de su lugar” (Ester 5:9) Como está claro, a pesar de lo crítico de la situación, Mardoqueo no estaba dispuesto a ceder y honrar a Amán. Siguió confiando en Dios y Su Palabra. Siguió creyendo que Dios lo salvaría a él y a su nación. Sin embargo, la ira de Amán lo llevó más allá. Cuando volvió a su casa, aparte de la alegría por la invitación de la reina, también le confesó a su esposa y a sus amigos su ira por Mardoqueo. Entonces, su esposa y amigos le sugirieron lo siguiente:

Ester 5:14 “Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.”

Como se ve, la situación se puso aun peor para Mardoqueo. Amán no iba a esperar hasta el día que estaba predispuesto para la destrucción de los judíos para verlo muerto. Quería que eso sucediera mucho antes y de hecho a ¡la mañana siguiente! Evidentemente, si Dios iba a traer liberación a Mardoqueo tenía que hacerlo esa misma noche. Y eso fue lo que hizo:

Ester 6:1-3 “Aquella misma noche se le fue el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las leyeran en su presencia. Entonces hallaron escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de Bigtán y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que habían procurado poner mano en el rey Asuero.c Y dijo el rey: ¿Qué honra o qué distinción se hizo a Mardoqueo por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con él.”

Tiempo después Ester se hizo reina y antes de que Amán fuera el segundo en mando, Mardoqueo había protegido al rey contra la conspiración planeada por dos de sus eunucos, Bigtán y Teres (Ester 2:21-23). Aunque eso quedó escrito en las crónicas, esto es, en el diario oficial, no se había honrado a Mardoqueo. Sin embargo, eso no fue accidentalmente, ya que a través de ese acto no honrado Dios iba a liberarlo, exactamente en el momento en que más lo necesitaba. Entonces, tan solo la noche que se suponía sería la última para Mardoqueo, “se le fue el sueño al rey”. Aunque no dice explícitamente, los resultados van a demostrar que eso fue divinamente planeado de tal manera que él pudiera quedarse despierto y hacer lo siguiente7. Lo primero, fue pedir que le trajeran el libro de las crónicas. Como ya sabemos, en ese libro venía el registro de Mardoqueo. Sin embargo, seguramente este no era el único registro en el libro. De lo contrario, un diario como ese, muy bien debía tener cientos de registros. De ese modo, esa noche solo era necesario que se leyera un registro. Y no era más que lo correspondiente a Mardoqueo y el bien que había hecho al rey y por lo cual ¡aun no había sido honrado! Después de que el rey escuchó ese registro y que Mardoqueo todavía no había sido honrado ¿adivina que pasó? ¡Decidió honrarlo al siguiente día! Entonces en la mañana cuando Amán llegó a pedirle al rey que colgaran a Mardoqueo , una sorpresa nada grata lo estaba esperando:

Ester 6:4-9 “Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que él le tenía preparada. Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio. Y el rey dijo: Que entre. Entró, pues, Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí? Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey, traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza; y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.”

Amán dijo todas esas cosas, pensando que era el mismo a quien el rey quería honrar. PERO...............................

Ester 6:10-12 “Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho. Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey. Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.”

¿Te acuerdas cómo empezó? Empezó con Mardoqueo en la puerta del rey DE LUTO por el mal planeado de Amán en contra de él y su nación. Pero mira como terminó: terminó con Mardoqueo, el hombre que confió en Dios, cabalgando el caballo del rey, usando la túnica real y con Amán, hasta con el segundo en mando, proclamando ante él y regresando a su casa “DE LUTO” Sin embargo, este no es el final de la historia. Sucedieron mas cosas en el banquete de la reina. Durante el banquete Ester le reveló al rey su nacionalidad y que Amán planeaba destruir a toda su nación. Cuando el rey oyó eso, se enojó mucho (Ester 7:7-8), y cuando los reyes en aquellos días se enojaban con alguien, a menos que tuvieran a Dios a la vista, las posibilidades para su vida eran muy desagradables. Lo cual también aplicaba para Amán, cuya horca finalmente iba a ser usada ¡por el mismo!:

Ester 7:9-10 “Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.

Como es obvio, el rol de Mardoqueo y Amán se cambió. Amán, el segundo en mando y el hombre que planeó destruir a toda la nación judía y colgar a Mardoqueo, terminó colgado en la misma horca que había preparado para Mardoqueo. Además, como el último verso del libro de Ester (Ester 10:3) dice, Mardoqueo, el hombre que confió en Dios, fue hecho “segundo después del rey Asuero”, en otras palabras fue hecho segundo en mando ¡tomando el puesto de Amán! Finalmente aunque el día trece del doceavo mes estaba definido como el día en que los judíos iban a ser destruidos, el rey no solo canceló la orden sino que también la cambió a una orden nueva:

Ester 8:11-12 “que el rey daba facultad a los judíos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes, en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.”

En verdad, Dios es el gran libertador. Mardoqueo, el hombre que confió en Dios, empezó de luto y bajo la amenaza de ser colgado por Amán, pero terminó glorificado por su propio enemigo y tomando su posición como el segundo en mando. De igual modo, los judíos empezaron con “lloro y lamentación” (Ester 4:3) y terminaron festejando (Ester 8:17) y con sus enemigos destruidos (Ester 9:1).

Por otro lado, Amán, el hombre que confió en su propio poder, comenzó como segundo en mando, contento, y preparando la horca para Mardoqueo pero ¡terminó colgado en la misma horca que había preparado para Mardoqueo! 5. Conclusión

Finalizando este breve estudio del libro de Ester, podríamos decir que esta lección es la misma lección que se ofrece en muchas otras partes de la Palabra de Dios, esto es, que la Palabra de Dios es inquebrantable, una Palabra que no se puede romper a pesar de que el poder humano o diabólico puede ejecutarse al contrario. Por eso, aquellos que como Mardoqueo, confían en Él “no serán avergonzados” (Isaías 49:23) sino que serán “como árbol plantado junto a corrientes de agua, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” (Jeremias 17:8) . Para concluir:

Salmo 37: 3-7, 9, 11 “CONFÍA EN EL SEÑOR, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades....Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.... Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.”